Caffè Reggio

Un lugar de encuentro para leer juntos

Archivo de marzo, 2009

De Londres 1933 a Londres 2009, de Pablo Martín Aceña en El País

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La capital británica fue escenario en 1933 de una cumbre mundial para luchar contra la Gran Depresión. La conferencia fracasó pero de ella se pueden sacar lecciones para la que comienza esta semana

El 12 de junio de 1933 tuvo lugar en Londres la Conferencia Internacional Económica y Monetaria que reunió a representantes de 66 países con la tarea de coordinar medidas de política económica para salvar al mundo de la Gran Depresión. Con exquisita puntualidad, a las 3 de la tarde, hizo su entrada en la gran sala cuadrangular del Museo de Geología el rey Jorge V para pronunciar las palabras de apertura. La sala, sin flores y sin apenas decoración, se hallaba atestada de jefes de Gobierno, ministros, diplomáticos, asesores y periodistas. Los delegados, ataviados con chaqué negro como exigía la etiqueta, aparecían relajados. Gentes que se conocían de anteriores conferencias en Lausana, Basilea y Ginebra. Allí estaba Daladier y Von Neurath; el canciller Dollfuss y el italiano Guido Jung; también los soviéticos Litvinoff y Maisky; el japonés Kirurjio Ishii y el chino Soong, y los anfitriones, con el canciller del Exchequer, Chamberlain, a la cabeza. La representación de la española República de Trabajadores la ostentaba el ministro de Economía, Luis Nicolau d’Olwer, y a su lado se sentaba el imprescindible Flores de Lemus. El discurso inaugural, serio y distendido, lo pronunció el primer ministro, Ramsey MacDonald.

La necesidad de la cooperación internacional para salir de la depresión era compartida por la mayoría de los delegados. En mayo, John Maynard Keynes había publicado un incisivo opúsculo, The means to prosperity (El camino hacia la prosperidad), señalando que la recuperación pasaba por la concertación económica. El presidente Roosevelt, que ocupaba la Casa Blanca desde marzo de 1933, le había dicho a su secretario de Estado, Cordell Hull, que hiciese todo lo posible en Londres para que se emprendiesen acciones contra la Gran Depresión: políticas monetarias y fiscales expansionistas, rebajas de aranceles, supresión de cuotas a la importación y eliminación de los controles de cambio. Roosevelt, en sus apenas 100 días en la Casa Blanca, había lanzado 15 medidas de choque como avanzadilla de su New Deal. Una de ellas, la más espectacular, había sido la suspensión del patrón oro, el 18 de abril, y la consiguiente devaluación del dólar.

La conferencia se prolongó hasta el 27 de julio. Ya en la segunda jornada, las sonrisas se tornaron en gestos adustos cargados de preocupación. En 1933 la crisis mundial iniciada en 1929 llevaba tres largos años y había producido un descenso de la producción mundial superior al 25%, y un pavoroso aumento del desempleo, que en Estados Unidos y Alemania rondaba el 20%. La crisis había contraído el comercio mundial y puesto en marcha una espiral deflacionista. El colapso bancario de la primavera de 1931 había desarticulado el sistema financiero y monetario internacional. El ambiente no estaba para grandes alegrías. Hitler había ascendido al poder en enero de ese año y la Europa democrática estaba asediada por el fascismo y el comunismo. Las naciones que no habían sucumbido a la tentación autoritaria sentían la presión de la calle y de los sindicatos. Había que encontrar una solución.

Francia se hallaba en situación desesperada, con una caída de su producto interior superior al 15%, el desplome de sus ingresos fiscales y un paro ascendente que amenazaba la estabilidad de la III República. Para defender su economía, las autoridades francesas habían decidido mantener el patrón oro con un franco fuerte. Querían también una estabilización monetaria y la condonación de las deudas derivadas de la Primera Guerra Mundial. Los anfitriones, sin embargo, no estaban por la labor. La devaluación de la libra esterlina en 1931 les había rendido buenos frutos y había permitido al Banco de Inglaterra emprender una política monetaria expansiva y de bajos tipos de interés. Abogaban por la eliminación de las deudas de guerra, pero no querían oír la palabra “estabilización”. Y coincidían con los americanos en la defensa del librecambio.

Americanos, británicos y franceses llevaron el peso de la conferencia, pero las agendas del resto de los países también repercutieron en las negociaciones.

Los soviéticos introdujeron cuestiones políticas y de seguridad continental, y poco les preocupaba el hundimiento del capitalismo. El Gobierno nazi antepuso la resolución de los asuntos políticos pendientes y por su cuenta emprendió el camino de la autarquía. Italia defendía el patrón oro e insistía en la supresión de las deudas interaliadas. Los intereses nacionales hicieron acto de presencia y el espíritu internacionalista al que había apelado Roosevelt murió. La dificultad de alcanzar acuerdos apagó el entusiasmo de aquellos que habían pensado que Londres era la salvación. Los delegados hicieron las maletas y regresaron a sus países con las manos vacías. El fracaso le costó al mundo más años de depresión.

¿Por qué fracasó Londres 1933? Se atribuye el fiasco a Estados Unidos, incluso al propio Roosevelt, que en el curso de aquel verano del 33 cambió sus prioridades. Antepuso la recuperación de la producción americana y la reducción del paro a cualquier otra consideración. Su preocupación por la marcha de la economía mundial y por los asuntos monetarios disminuyó. No quería atarse las manos con acuerdos internacionales que limitasen su libertad de acción. El 2 de julio Roosevelt lanzó su célebre bombazo (bombshell): una declaración en la que afirmaba que consideraría una catástrofe que la conferencia de Londres se extraviara buscando una estabilidad monetaria artificial. Los partidarios del patrón oro se enfurecieron: Francia, Italia, Polonia, Holanda, Bélgica y Suiza redactaron un comunicado contrario al del presidente americano.

Estados Unidos no fue el único responsable del fracaso. Para Gran Bretaña la cita tenía un interés relativo, era una ocasión para plantear el asunto de las deudas de guerra e impedir devaluaciones competitivas de dólar. Para Francia, conservar el patrón oro era esencial, después del sufrimiento que había costado conseguirlo en los años veinte. Además, la atmósfera política europea estaba cargada de hostilidad. Hitler tenía como objetivo la militarización. A Mussolini sólo le preocupaban la política italiana y la expansión en África. La Unión Soviética veía la Gran Depresión como un paso más del capitalismo hacia su autodestrucción. El resto de las naciones habían viajado a Londres a defender sus intereses particulares. España tuvo una actuación discreta.

Londres: 2 de abril de 2009. Setenta y seis años después, la capital del Támesis vuelve a ser el escenario de una conferencia internacional que tiene por objeto coordinar acciones para sacar a la economía mundial de una crisis profunda que presenta algunos rasgos que la asemejan a la de los años treinta. Como aquélla, nuestra crisis es global, con descenso de las tasas de crecimiento y amenazadora inestabilidad del sistema financiero. Como entonces, un presidente de Estados Unidos recién elegido, Barack Obama, ha llegado a la Casa Blanca con ideas renovadoras.

Pero también hay diferencias notables. La experiencia está de nuestra parte: hemos aprendido lecciones importantes; quizá no sepamos qué hacer, pero sí sabemos qué errores no debemos cometer (no permitir que se caiga el sistema financiero y cerrar el paso al nacionalismo económico), y esto es bastante. La conferencia reúne a los miembros del G-20, no a todas las naciones del planeta, pero ello la hará más operativa. La Unión Europea no presenta un frente común, lo cual es de lamentar, pero gracias precisamente a la Unión nuestro continente no está desgarrado por rencillas políticas. Todos parecen convencidos de que sin cooperación no será posible salir pronto de la crisis. Y, además, existe el factor Obama, el nuevo Roosevelt, un hombre consciente de que no puede desentenderse del mundo. Ya ha dicho que los esfuerzos individuales son vanos, que la economía americana está unida a la mundial y la cooperación es imprescindible. El internacionalismo de Obama va más allá del europeo. Y esta vez el presidente americano sí estará en Londres.

Londres 1933 fue una gran oportunidad para la cooperación internacional que no se aprovechó, pero de ese fracaso se extrajeron lecciones que más tarde aseguraron el éxito de Bretton Woods en 1944. Como ha dicho Hillary Clinton, una buena crisis nunca debe desaprovecharse. La crisis actual y Londres 2009 son una oportunidad para afirmar la cooperación mundial. Ya veremos qué resulta.

Pablo Martín Aceña es catedrático de Historia Económica en la Universidad de Alcalá.

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31 marzo, 2009 a las 9:12 am

Un G-20 decisivo, de Jean-Marie Colombani en El País

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La reunión que celebrará el G-20 el 2 de abril en Londres representa una etapa decisiva en la crisis que estamos viviendo. Para ser más exactos, hay que desear que esta reunión sea decisiva. Ha sido posible gracias a los enormes esfuerzos de la presidencia francesa de la UE. Se produce en un momento crítico, en el que el paro se ha disparado en todas partes mientras que, de forma simultánea, varias voces autorizadas empiezan a hablar de ciertos elementos de recuperación. Al mismo tiempo, se trata de la primera gran salida oficial de Barack Obama: un periplo de más de una semana que le llevará al G-20 de Londres, la cumbre de la OTAN en Estrasburgo y Kehl (en la que se hablará de la guerra de Afganistán), la cumbre de la UE en Praga y una visita a Turquía, la primera a un país de mayoría musulmana. Es decir, una prueba para la nueva estrategia de EE UU.

Tres grandes temas van a centrar los debates del G-20 cuando se reúna en Londres: la coordinación de los planes de recuperación, la regulación del sistema financiero y el comercio internacional.

En el primer aspecto, las cosas no han avanzado prácticamente nada: todavía está, por un lado, el eje Obama-Brown-Strauss-Kahn, Estados Unidos, Reino Unido y FMI, y, por otro, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, Francia y Alemania, que hablan en nombre de la Europa continental.

El análisis de los primeros es que la crisis está alimentada por la debilidad de la demanda; cosa que es cierta a escala mundial. Por eso exigen a los europeos que hagan un esfuerzo equivalente al de EE UU (dedicar aproximadamente el 4,5% del PIB a la recuperación) y que incluyan en su dispositivo más elementos destinados a favorecer el relanzamiento del consumo. Frente a ellos, los alemanes y los franceses siguen pensando que su esfuerzo es suficiente (3,5% del PIB en el caso de Alemania, 1,5% en el de Francia) y que lo que tienen que hacer es esperar a ver los efectos de las medidas ya decididas. Insisten asimismo en que, en Europa, el choque es menos duro que en Estados Unidos y en que sus sistemas sociales son mejores y sirven de amortiguadores.

Por otra parte, no era previsible que Nicolas Sarkozy y Angela Merkel estuvieran en una misma posición porque en otoño Sarkozy intentó, en vano, convencer a la canciller de que Europa debía poner en práctica un plan de recuperación más sustancial y, sobre todo, común. Mientras, se puede reprochar a franceses y alemanes que no reconozcan precisamente la gravedad de una crisis que tiene repercusiones en la opinión pública, sobre todo por el rápido regreso del desempleo masivo.

A Barack Obama le conviene no caer en una oposición de ese tipo: querrá conseguir que, en vez de una estrategia de elegir entre el relanzamiento y la regulación, se llegue a relanzamiento y regulación. Y que cada uno ponga su granito de arena. Pero, por ahora, se corre verdaderamente el riesgo de que se limiten a dejar constancia del desacuerdo: ¡Angela Merkel ha vuelto a decir que ella será responsable de sus intereses “nacionales”! Por el contrario, seguramente habrá notables avances en materia de regulación. La limpieza del sistema financiero iniciada en EE UU debería ir seguida de un esfuerzo coordinado de regulación que permita, en especial, atacar los paraísos fiscales, pero que además permita restablecer unas normas que impidan el desenfreno de los últimos años, que ha llevado a la catástrofe. Desde este punto de vista, vemos que en Estados Unidos los ánimos están evolucionando y el Gobierno cada vez se inmiscuye más y es más voluntarista, lo cual debería aproximarlo de forma considerable a las posiciones defendidas por Francia y Alemania; este último país fue el primero que llamó la atención sobre “las derivas del capitalismo anglosajón”.

Y la última gran cuestión, que no es menos angustiosa, es la del comercio internacional, que literalmente se ha hundido, que es un indicador de la aceleración de la recesión y que se ve amenazado por la posible vuelta del proteccionismo, si el G-20 no llega a un acuerdo firme para impedirlo. Hay que recordar que, desde hace 60 años, la regulación y la liberalización concomitantes de las transacciones internacionales han sido unos elementos que han contribuido enormemente al desarrollo y el progreso. Según la reglamentación actual de la Organización Mundial de Comercio, los países miembros están autorizados a poner en práctica unas políticas arancelarias de protección que, si se aplicasen todas al mismo tiempo, contribuirían a duplicar el volumen de los derechos de aduana en todo el mundo. No sería una vuelta al proteccionismo de los años treinta, que fue uno de los factores de la II Guerra Mundial. Pero sí sería suficiente para retrasar las perspectivas de lanzamiento. Obama, en vísperas de su llegada a Londres, ha insistido mucho, con razón, en que de allí salga un mensaje firme contra el proteccionismo. ¡Esperemos que le hagan caso!

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

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31 marzo, 2009 a las 9:11 am

Vértigo, de Raúl del Pozo en El Mundo

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EL RUIDO DE LA CALLE

Sigue moviéndose el parqué bajo nuestros tachines. El Ibex zozobra. Los ricos se tapan las orejas de burro con el sombrero. Hay quien dice que habría que nacionalizar los bancos y cajas que van a quebrar (pronto, una de Castilla y León; después, otra del Mediterráneo).La fortaleza del sistema bancario español era un tigre de cartón.Voy a un restaurante peruano donde el que me invita me habla del vértigo de los ricos, palabra que suena a la de los profetas.Los profetas contarían lo que está ocurriendo mejor que los economistas con prosa de críticos o contables de fortuna. Si Isaías escribiera en el Financial Times, diría: nos hacen beber el cáliz del vértigo y nos llevan como ovejas al matadero. Vértigo. El vocablo roza como una bala en las cervicales. Me acuerdo del vuelo en el que coincidí con el cantautor Víctor Manuel en el 1972. Al atravesar los Andes sentí un doble vértigo: el del avión y el de los incas.

Explica mi anfitrión, mientras se come una tortilla de maíz: «Estamos viviendo el primer vértigo de los ricos, ellos contagian la ansiedad». Le contesto con el cebiche de lenguado en el tenedor: «Ya estamos en deflación». «No pasa nada -contesta-, lo has anunciado como si trotara el cuarto jinete después del desorden monetario, recesión, paro masivo. El Gobierno subirá el butano y se conjurará la inflación negativa». Al estilo de Pedro Solbes, me intenta convencer de que no hay que exagerar los datos. Pero diga lo que diga Pedro Solbes, después de sus contra faroles, rastreros eufemismos, pedantes y atropelladas mentiras, nadie lo va a creer.La realidad y los datos le han ido derribando las mentiras. Tampoco hay que esperar un nuevo Gobierno como el que aguarda un milagro.Según mi acompañante, ZP aguantará con Solbes y su cuadrilla hasta que estén totalmente amortizados, esperará para hacer nuevo Gobierno a que llegue la presidencia europea. Otro comensal cuela una teoría según la cual en otros tiempos el consejero áulico del Gobierno socialista era Juan Luis. Con Zapatero han llegado a Moncloa los 100.000 hijos de Juan Luis, tres en persona: Paz, Barroso y Contreras. Yo considero esa teoría equivocada.

No hay Gobierno alguno que conjure el vértigo. Al síndrome de la riqueza repentina le ha sucedido el vértigo de la ruina inesperada.El mundo les da vueltas al revés. El ay Babilonia, qué mareo ha llegado hasta Silicon Valley, en California, vanguardia de la nueva economía, donde estalló la primera burbuja cuando todos los primos con pasta la ponían en cualquier sitio que dijera punto.com. Ahora bajan los precios, podrían comprar barato antes de que llegue la más grande inflación que vieron los siglos, pero los ricos siguen conmocionados, no saben dónde meter el dinero. Algunos picarán en las energías renovables, la próxima burbuja.

© Mundinteractivos, S.A.

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31 marzo, 2009 a las 9:10 am

Archivado en Economía,Política

Autor

Nacido el 1-M, de Lucía Méndez en El Mundo

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ASUNTOS INTERNOS

Mariano Rajoy se considera un hombre nuevo, nacido el 1 de Marzo por la noche, cuando el PP ganó las elecciones gallegas. Este político nuevo, encantado de haberse conocido después de mucho buscarse, dejó en el armario la corbata roja talismán de aquel primer programa de Tengo una pregunta para usted y se presentó ayer en TVE con una vistosa corbata a rayas azules. El nuevo Rajoy fue capaz de decir a preguntas de José Manuel Amores las tres cosas ha hecho bien el presidente Zapatero. A saber. Rectificar la política antiterrorista, mejorar la seguridad vial y viajar a Chile pegándose una paliza de avión para arreglar el conflicto diplomático surgido con Estados Unidos por Kosovo.

El nuevo Rajoy se presenta como un político tranquilo, cercano, populista por momentos, campechano, amable, un español más que conoce las almazaras de Jaén y las plantaciones de tomates y pimientos de Almería, que vio llegar una patera con dos muertos una noche en una playa de Canarias y que visita los comedores sociales. Llamó por su nombre a los que preguntaban -«Gracias, Antonio». «Gracias, Clara»- sonrió hasta cuando le preguntaron cosas comprometidas y se mostró extraordinariamente moderado en sus críticas al Gobierno. Hasta aseguró, poniéndose en presidente del Gobierno, que los depósitos bancarios están garantizados.

El nuevo Rajoy cree que va a ganar las próximas elecciones generales.«¿Por aburrimiento general o por algún milagro?», le preguntó una joven que no parecía muy partidaria. El presidente del PP tuvo un momento de debilidad al reconocer que para ganar las elecciones «lo primero que tiene que ocurrir es que quien gobierne haga las cosas mal». Rajoy había preparado su interrogatorio con los amigos de Facebook, pero el programa de verdad demostró que el pueblo soberano pregunta lo que quiere y en muchas ocasiones con gran puntería. «¿Por qué pactan el PSOE y el PP en el País Vasco y no en España para afrontar la crisis?» «Estoy dispuesto a apoyar al Gobierno si quiere cosas sensatas, como el PSOE en el País Vasco, si quiere cosas que no me parecen buenas, no puedo apoyarlas».

Bolígrafo en mano -modesto Bic cristal azul- el nuevo Rajoy se zafó como pudo de las preguntas comprometidas. «¿Por qué no derogaron la Ley del Aborto cuando gobernaron?», le preguntó María, una joven en silla de ruedas. «Porque era una ley que respetaba el derecho a la vida, los gobiernos en las cuestiones de conciencia tienen que buscar el equilibrio». Después llegó Froilán, de León, y le preguntó -muy inteligentemente, subrayó Rajoy- por qué no abre las ventanas de su partido para que entre el aire en un ambiente viciado. «No me gusta erigirme en juez de los demás.Yo me senté en el banquillo por apropiación indebida (…) porque me habían puesto una denuncia. Hay que andar con mucho cuidado».Manuel Gallo insistió: «¿Por qué mira hacia otro lado en el espionaje y la corrupción de su partido? ¿tan difícil es pedir perdón a las familias del Yak 42?». El nuevo Rajoy echó balones fuera.Si hay que pedir perdón se pide, pero «Trillo hoy no es ministro, es diputado; por un error no queda inhabilitado para los siglos de los siglos». Al Rajoy nacido el 1 de Marzo, todas estas cosas le parecen pequeñeces y por eso las despachó como si nada. Con soltura de buen actor. Pero sin abrir las ventanas.

© Mundinteractivos, S.A.

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31 marzo, 2009 a las 9:10 am

Archivado en Política

Autor

Irresponsabilidad compartida, de Lluís Foix en La Vanguardia

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La llegada del presidente Obama a Europa suscita grandes esperanzas. En la reunión del G-20 en Londres estarán los países que representan el 85 por ciento de la economía mundial. La agenda es amplia y muy diversa. Desde impulsar el relanzamiento del crecimiento mundial hasta poner las bases de una regulación del sistema financiero internacional. No es una cumbre atlántica, sino planetaria, con actores tan importantes como Rusia, India, China, Japón y Europa.

El mundo global necesita con urgencia un nuevo marco jurídico también global para no tropezar con los vacíos legales que han provocado una crisis que todavía no tiene un diagnóstico y, por tanto, no existen medidas fiables para salir de la confusión en la que se mueven gobiernos, empresas, sindicatos y demás agentes sociales. La responsabilidad principal de cuanto ocurre en el mundo es de los gobiernos, en el sentido de que no han sabido detectar los abusos que se cometían mientras miraban hacia otra parte.

Pero no sólo de ellos. También es de las empresas y sindicatos que cabalgaron sobre una ley de la selva en la que todo estaba permitido si los resultados o los beneficios eran positivos.

Este fin de semana el Banco de España ha intervenido la Caja de Castilla-La Mancha y ha destituido a sus gestores. La orden de destitución del presidente de General Motors no ha venido de sus accionistas, sino de la Casa Blanca. El equipo de Obama ha forzado a la firma automovilística Chrysler a una fusión con la italiana Fiat antes de invertir dinero público en la empresa. En Francia, ayer fue destituido el presidente de Peugeot-Citroën. Si los estados tienen que salvar a las empresas, es lógico que exijan el cambio de los ejecutivos que son también los responsables del fiasco económico y financiero que se pasea por todos los rincones del mundo.

No hay que esperar grandes soluciones de la cumbre de Londres. Pero sí que se pondrá de manifiesto el descuido de los gobiernos mientras se gestaba la crisis y también la falta de escrúpulos de aquellos ejecutivos que regulaban sus propios blindajes pensando más en sí mismos que en la marcha de sus respectivas empresas.

La irresponsabilidad de unos y otros tendrá que corregirse. La dimensión ética de la política, la economía y las finanzas se ha ignorado. Han fallado, como siempre, las personas, el factor humano.

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31 marzo, 2009 a las 9:08 am

Archivado en Economía,Política

Autor

A Vitoria, por Kosovo, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

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La obsesión identitaria de Zapatero le hace descarrilar en los circuitos internacionales, lo cual no es nada recomendable ahora que Obama ha sustituido a Bush. Hasta la fecha, esto de “la obsesión identitaria” se aplicaba únicamente a los otros, a los nacionalistas periféricos. Pero el nacionalismo central y centralista, cuando se suelta el pelo, ofrece grandes espectáculos. Tras el patinazo de la ministra Chacón con el anuncio de la retirada de las tropas de Kosovo, el respetable ha confirmado que no hay nada más ridículo que dirigir la política exterior con la agenda de una política interior destinada a exhibir la bandera, cuanto más grande mejor. Pero españolear en Vitoria con un pacto PSE-PP no es lo mismo que españolear en el cuartel general de la OTAN, porque allí esperan que España actúe de acuerdo con sus compromisos internacionales. Tras emular a Manolo el del bombo, Zapatero ha tenido que ejecutar mil y una cabriolas para calmar al Gobierno estadounidense, incluso volando raudo a Chile para hacerse una foto junto a Biden. Parecía que la exclusiva de la frivolidad la teníamos los catalanes.

La mayoría forjada en Vitoria y la salida de Kosovo, para los guionistas de la Moncloa, es todo la misma película. Algunos piensan que Zapatero ha cambiado radicalmente porque de “la España plural” ha pasado al tipismo de “España una y no 51″, del brazo de un PP que, con la llave del gobierno de Euskadi, aplica otra consigna tan rancia como vigente: “Antes roja que rota”. De toda esta escena, los personajes más entrañables son aquellos que viven como una dolorosa sorpresa el cambio de rasante zapateril. Y no me refiero a los creyentes en el federalismo que Miquel Iceta recita en cursos de verano e invierno. Hablo de los fans del modelo Zapatero. 04, cuya ideología era un cóctel agitado de antiaznarismo, antiamericanismo, buenismo y reformismo audaz. A los hinchas les cuesta ver al mito adoptando la agenda españolista del PP. Calma cofrades, porque hay que negar la mayor: Zapatero no ha mudado tanto, sólo vuelve a la casilla de salida.

El que bendice la operación López en Vitoria y el que se marca un pasodoble en Kosovo es un Zapatero que ya hemos visto antes. El 12 de diciembre del año 2000, recién salido del congreso del PSOE que le eligió por la mínima, Zapatero impulsa y firma, junto a Aznar, el llamado Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo.El preámbulo de ese pacto PP-PSOE es una criminalización en toda regla de dos partidos democráticos, el PNV yEA. Se les acusa de “poner precio político al abandono de la violencia” y de hacerlo “de acuerdo” con ETA y los batasunos. Ese acuerdo no distingue entre vasquismo democrático y terrorismo etarra. Por cierto, Zapatero nunca ha abjurado de ese preámbulo.

La pregunta del millón es obligada: ¿Qué Zapatero es más verdad, el del 2000 y el 2009 o el que, entre el 2004 y el 2007, prometía estatutos y anunciaba treguas? Ustedes dirán. A veces, la decepción sólo es mala memoria.

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31 marzo, 2009 a las 9:07 am

Cautivo y desarmado el colectivo docente…, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

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Qué cosas, don José Luis, qué cosas! ¿A que no pasó por su mente que, a 1 de abril de 2009, pudiera sancionarse que el profesorado se encuentra, aunque no del todo cautivo, sí totalmente desarmado y desasistido en su función docente? Pues, mire usted por donde, así es. ¿Qué nos cabe esperar sabiendo que carecemos de autoridad en el aula, ante la eventualidad de que alguien decida reventar el normal desarrollo de una clase? ¿Cómo no vamos a indignarnos ante las preguntas formuladas en eso que ustedes llaman la evaluación del profesorado? ¿Cómo se puede tener la desfachatez de preguntar acerca de las supuestas resoluciones que hemos podido tomar ante una salida de tono en el comportamiento de un alumno o alumna, cuando se da la circunstancia de que, desde la LOGSE a esta parte, el docente no tiene más recursos que los que puedan emanar de su capacidad persuasiva, algo que está muy bien, pero que no siempre soluciona los conflictos? ¿Por ventura, recuerda usted aquella imagen que en su momento emitieron todos los telediarios cuando alguien agredía a un profesor por los pasillos de un instituto por haber quitado a un mozalbete una cajetilla de tabaco? ¿No tienen suficiente con esas situaciones humillantes, necesitan encima preguntar al respecto?

¿Por qué llaman evaluación del profesorado a algo que no tiene que ver con la capacidad del docente de turno explicando en clase, transmitiendo conocimientos? ¿Por qué se quedan con asuntos ajenos a lo que es meramente enseñar? ¿Es que eso no les importa?

Declara usted en este periódico que «la cultura de la evaluación» es algo novedoso. ¡Por favor! Para empezar, se trata de una expresión muy poco afortunada procediendo de un responsable político en materia educativa que debe velar por el buen uso del idioma. Y, para seguir, ¿por qué llaman evaluar a algo que no es otra cosa que rellenar formularios, en lugar de tratarse de la mayor o menor calidad de las sesiones docentes? Tiene bemoles que, hasta para evaluarnos, nos saquen de ese espacio del que tantos huyen, es decir, del aula.

Y, fíjese usted, ha conseguido casi lo imposible: que los sindicatos, en su mayoría, se movilicen contra sus políticas y convoquen una huelga, esos mismos sindicatos que en los últimos años poco más han hecho que peregrinajes por los centros vendiendo lotería; esos mismos sindicatos en donde los «liberados» no imparten docencia; esos mismos sindicatos que apenas han abierto la boca ante la merma de derechos que venimos sufriendo los docentes; que no han tenido a bien convocar movilizaciones ante todo lo que venimos perdiendo en nuestras condiciones de trabajo; parecían estar satisfechos sólo con demandas salariales.

Y, fíjese usted, don José Luis. Aquí en Asturias nos propusieron firmar ese cheque en blanco en pro de la llamada carrera docente. Nos abonaron una cantidad para «homologarnos» en el sueldo con otras comunidades autónomas donde cobran mucho más por un trabajo idéntico; y de las restantes cantidades prometidas, nunca más se supo. Y, por si ello fuera poco, en esa carrera docente no priman las investigaciones y publicaciones, los doctorados y asuntos afines, sino otras cuestiones donde no está en primer término eso que tanto pavor parece darles a ustedes: el conocimiento de la materia.

¿Sabe usted? Por mucho que se esgrima con obscena demagogia el factor vocacional de esta profesión, algunos somos tan pertinaces que, a pesar de todo lo que está cayendo, consideramos impagable la satisfacción que supone comprobar que, en esa etapa de la vida donde casi todo está por aprender, hay reacciones y gestos en los que se manifiesta la curiosidad y el asombro ante el interés que suscita eso que se está explicando. Quiero decirle que, aunque las políticas seguidas vienen haciendo grandísimos esfuerzos en contra, hay docentes que seguimos creyendo que el conocimiento emancipa, que fomenta la capacidad crítica, que la aventura de aprender aún quiere ser vivida y disfrutada por parte del alumnado. Es decir, que no queremos huir del aula para asesorarlo a usted; que no queremos huir del aula para convertirnos en vendedores de lotería y en burócratas de oficina, que hemos decidido que la mayor parte de nuestra vida, desde que ingresamos en la escuela hasta nuestra jubilación, transcurra en ese espacio al que seguimos llamando aula, y que, mire usted, por mucho que no lo tengan en cuenta en ese formulario al que llaman evaluación, existe.

¿Sabe usted? Que sólo haya en el Parlamento asturiano alguien que le ponga las cosas claras, me refiero a Valledor, significa que el PP no tiene política educativa en Asturias, y que, por otro lado, su cadena de despropósitos hace que los sindicatos se subleven y que su socio de Gobierno no pueda pasar por alto tanto y tanto dislate, señor Riopedre.

Evaluar al profesorado con criterios que nada tiene que ver con el trabajo en el aula. Evaluar a un colectivo al que vienen devaluando continuamente. ¿Hasta dónde pretende usted llegar, señor Riopedre? ¿Hace falta que vuelva a recordarle que nadie entendió en su momento que fuera nombrado asesor en materia educativa un ciudadano que llevaba más de 20 años dedicado a una Alcaldía sin tocar la tiza? ¿Hace falta que vuelva a recordarle que usted no sólo logró malestar en unos sindicatos, cuyos liberados llevan años viviendo en el mejor de los mundos posibles sin impartir clase, sino que además consiguió que el malestar existente en los centros fuera expresado públicamente en un escrito firmado por directores de más de 50 institutos?

¿Piensa usted que los demoledores resultados del Informe Pisa podrán mejorarse con una supuesta evaluación del profesorado que no es tal, sino que se trata de un cuestionario en el que, insisto, el trabajo en el aula no cuenta?

¿Qué le parecería a usted que su bien amado Presidente decidiese evaluar la labor de sus consejeros, al modo que en su momento sugirió el presidente de Francia con respecto a sus ministros? ¿Cree que saldría airoso y brioso de la prueba?

Por último, don José Luis, voy a confesarle algo: sólo tengo una duda con respecto a mi decisión personal de sumarme o no a la huelga que está convocada para el día 1, que consiste en dirimir si realmente debo apoyar la propuesta de unos sindicatos que, según he venido percibiendo, están muy lejos de haber hecho una labor aceptable, al permitir que sus liberados huyesen de la tiza y al preocuparse tan poco, por no decir nada, de nuestras condiciones de trabajo.

Hamletiano me siento, don José Luis, en tal sentido figurado, así como, vaya por Dios, en el olfativo. Ya ve, señor Consejero, ya ve.

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31 marzo, 2009 a las 7:06 am

La firma del IBEX y los cinco trucos para la felicidad en el matrimonio, de S. McCoy en El Confidencial

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Ayer disfruté de una más que agradable comida con el Consejero Delegado de una de las principales compañías del IBEX, acompañado por el editor de El Confidencial. Hablamos de lo divino y de lo humano, de las dificultades de su negocio y de las perspectivas del nuestro y, enseguida, nos dimos cuenta que emitíamos en la misma onda de frecuencia. Había empatía, capacidad de entender las motivaciones y las preocupaciones del otro y de argumentarle sobre las mismas. De todo lo que comentamos hubo dos cosas que me llamaron poderosamente la atención, por inesperadas que fueron viniendo de quién venían. Un par de ideas con las que comulgo a diario y que son la base sobre las que se cimenta igualmente mi desigual felicidad cotidiana.

Soy un CEO atípico, arrancaba la primera frase; nunca he necesitado yates, ni casas ni nada que se le parezca: me sobra y me basta con mi mujer y mis xxx hijos. Una declaración sincera por lo innecesaria que resultaba en el foro en el que estábamos. Servidor levantó las antenas. El pensamiento es cobarde, las palabras valientes y más cuando desnudan una parte del alma de quien las pronuncia. Mi interlocutor casi en cueros espirituales. Alucina. Sigo. Si España aguanta los cinco millones de parados a los que vamos a llegar, resistencia que sería impensable en el mundo anglosajón, es por su estructura familiar. Todo el mundo tiene un hermano, un primo,… dispuesto a intentar sacarle las castañas del fuego, concluía la segunda sentencia. El valor de la familia como uno de los resortes en los que los que se ha de apoyar la recuperación de la sociedad primero y la economía después, si queremos que aquella perdure en el tiempo. Toma Jeroma que es de goma.

Una verdad como un templo que nos empeñamos en olvidar. Uno de los efectos de las Gran Depresión que siguió al Crash bursátil de 1929 fue la sustancial reducción de las rupturas matrimoniales y la recuperación de la familia como elemento integrador de la sociedad. Se dejó de mirar hacia afuera, a la ilusión de riqueza colectiva que ponía los bienes por encima de las personas, y se volvió a cuidar lo cercano, lo inmediato, lo estable. Se hizo de la necesidad, virtud. Y, de hecho, se recuperó el ámbito familiar como escuela de valores, como lugar en el que poner en práctica todos aquellos conceptos cuyo verdadero significado nos hemos empeñado en desvirtuar en los últimos años: la disciplina, el sacrificio común, el esfuerzo comunitario, la solidaridad mutua, la libertad y sus límites, la importancia de las pequeñas conquistas… Triunfó lo colectivo sobre lo individual. De hecho, se iniciaría en Estados Unidos un proceso de involución hacia principios tradicionales que fueron, entre otros factores por supuesto, los que permitieron al país salir del hoyo en el que estaba. Una dinámica que nos conviene recuperar.

Elemento esencial de la institución familiar es el matrimonio. Una unión, la conyugal, que está viviendo una crisis sin precedentes por una multitud de causas que no vienen ahora al caso. Pero que, si es bien avenido, sigue siendo fuente de estabilidad afectiva, de riqueza emocional y de comunión espiritual. No quiero de ser de esos de los de consejos vendo y para mí no tengo pero aprovechando que este fin de semana he estado de ejercicios en compañía de mi mujer -que han sido dirigidos por el padre Ferrán, un sacerdote que prueba cómo la grandeza de la Legión supera con creces las debilidades de su fundador- y que mi señora, cuando no tengo ni pajolera idea de qué escribir, siempre me dice, medio en serio, medio en broma, Escribe de tu mujer, voy a aprovechar para matar dos pájaros de un tiro y les voy a contar los cinco trucos que hacen que, en mi modesta opinión, mi matrimonio funcione. Hay muchos más, pero éstos son la clave, los que nos recordamos todos los días Sonia y yo. Ustedes me perdonen las intimidades pero si lo hace el Consejero Delegado de una multinacional, sin apenas conocerme en un almuerzo oficial ¿por qué no lo va a hacer McCoy sin apenas conocer a la mayoría de ustedes? Espero que les ayude.

1.   Mi mujer sigue siendo mi mejor amiga; lo era antes de casarme con ella y lo sigue siendo una década después. Es un sentimiento recíproco. Nunca he tenido la necesidad de contarle algo a otra persona antes que a ella. Es verdad que el amor conyugal va más allá de la mera amistad pero gran parte de los matrimonios se hunden por la falta de comunicación, incluido el aspecto sexual. No hay que olvidar que la confesión, hablar, es previa a la comunión, actuar. Es el primer test que hay que realizar.

2.   Siempre hemos pensado que el secreto del amor perdurable radica en ensalzar lo bueno de la pareja y aceptar lo malo. Exactamente lo contrario a lo que ocurre en muchos matrimonios, especialmente conforme va pasando el tiempo. No está mal pararse a reflexionar sobre las virtudes y defectos del cónyuge, una vez transcurrido el periodo de EMT, enajenación mental transitoria. Sabiendo el terreno que se pisa, es más difícil caer en una zanja. Y, de partida, el hombre y la mujer, caso que nos ocupa, son esencialmente distintos en sus motivaciones, afectivas unas y racionales otros, y en las formas en las que se manifiestan. Cosas de la naturaleza.

3.   Una de las máximas que nos impusimos desde prácticamente el inicio de la relación es no irnos a la cama disgustados el uno con el otro. Se trata de un campo de batalla demasiado pequeño como para salir bien parado: la victoria es ínfima y, sin embargo, la derrota demasiado dolorosa. Saber pedir perdón con independencia de que la razón esté o no de tu parte es clave. El amor se sublima en la donación pero se alimenta con la renuncia. Y el perdón es una puerta de entrada inmensa a la reconciliación. Lo contrario termina conduciendo a la falta de respeto, algo que hay que cortar de raíz ya que sólo va a más y nunca a menos, resultado muchas veces de una frustración no comentada a tiempo.

4.  Las grandes cimas se conquistan paso a paso. Lo mismo ocurre con el amor matrimonial. Es un jardín que hay que regar todos los días. Los atracones son pan para hoy y hambre para mañana. Se trata de cuidar los pequeños detalles que no han de derivar en mercantilizar la relación. Cuidado con esto. No son muchas veces cosas las que hacen falta sino gestos, caricias, abrazos, compañía; sensación de sentirse querido, de ser la prioridad. Que en el trade off, familia-trabajo, la primera tenga la sensación de que vence, aunque sea por la mínima, por poner un ejemplo de aplicación colectiva que servidor también ha de poner en práctica más a menudo, abducido, como está, por esta columna diaria.

5.  Por encima del afecto a nuestros niños, en nuestro matrimonio prima el amor que sentimos recíprocamente como pareja. Al final los hijos han llegado para irse de nuestro lado, antes o después. Es ley de vida. Les dedicamos nuestros mejores años para que ellos a su vez, llegado el momento, dediquen lo mejor de su vida a sus propios chicos. Nuestros cuatro vástagos, cinco en breve, son siempre lo segundo en nuestro árbol de decisión, a mucha distancia de lo que conviene a la estabilidad de nuestra unión. Esa vorágine en la que ha entrado el mundo moderno en el que no hay espacio para los cónyuges por la plétora de actividades de la progenie es absurda. Hay que tener presente que todo lo que no se cuida, se pierde, salvo los propios hijos que, aun llenos de atenciones, terminarán por partir en busca de su propio destino. Nos hemos casado con nuestro marido/mujer, no con los frutos de ese matrimonio que no pueden convertirse en refugio de la propia infelicidad.

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31 marzo, 2009 a las 7:05 am

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¿Qué es peor, la crisis o la gestión de la crisis?, de Ramón Cotarelo en Público

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La intervención de la Caja de Castilla-La Mancha es un cañonazo en la línea de flotación del barco gubernativo de gestión de la crisis, que se basaba en la seguridad de que el sistema financiero español estaba a salvo a causa de la vigilante política del Banco de España, que obligaba a provisionar siempre suficientemente para reducir riesgos. Tal era la seguridad, que España proponía su modelo como ejemplo a imitar en otros países. La caída de la CCM muestra que aquella seguridad era infundada y abre la vía a la sospecha de que en España no ha habido casi infección con activos tóxicos procedentes del extranjero porque ya tenemos los propios, generados en la burbuja inmobiliaria patria, y que además no estaban vigilados.

En su comparecencia a raíz de la fulminante intervención dominical, Solbes quiso tranquilizar a mercados e inversores asegurando que no era una situación extrema, que no había un problema de descubierto sino una coyuntural falta de liquidez de la entidad que se corregirá con el aval de hasta 9.000 de euros por Real Decreto Ley. Es asombrosa la falta de sentido común de los políticos. Un gobierno forzado a reunirse en Consejo de Ministros un domingo por la tarde para aprobar un Real Decreto Ley trataba obviamente de evitar un pánico bancario en la CCM el lunes por la mañana. Porque lo que el Gobierno no había dicho es que la intervención se acordó a la vista de una demanda de retirada de depósitos con carácter galopante. Y, junto a la intervención, la destitución de los cargos directivos de la caja, de plena confianza del partido en el Gobierno en Castilla La Mancha. Todo ello normal en un domingo por la tarde.

La urgencia del momento no debiera ser óbice para que el Gobierno explique por qué ha mantenido el discurso tranquilizador hasta el último momento, si es que no vio los signos de riesgo de la burbuja inmobiliaria, o los vio pero no quiso hacerles frente y, si es así, por qué. No se trata de buscar hipotéticos culpables que carguen con el sambenito de mala gestión de la crisis, sino de averiguar por qué un Gobierno que ya reaccionó tarde y mal a los primeros avisos de crisis ha vuelto a hacerlo en un desarrollo negativo posterior para el que ya debería estar preparado.

En el caso de la Caja de Castilla-La Mancha hay dos cuestiones que se plantean al unísono, uno referido al origen inmediato del problema y el otro al mediato. El inmediato presupone averiguar qué volumen de negocio tenía la caja atrapado en el ladrillo y qué volumen tienen las demás cajas, algo que será imprescindible aclarar si se quiere garantizar la supervivencia del sistema. El mediato cuestiona la forma de gobierno de las cajas en España con el predominio de la gestión política, cuyo peligro puede observarse en la delirante pugna que ha abierto doña Esperanza Aguirre por el control de Caja Madrid, poniendo en peligro la estabilidad de la cuarta institución financiera del país.

Y, finalmente, la última cuestión que está en el ánimo de todos pero nadie quiere plantear abiertamente: ¿puede saltar el problema de las cajas a la banca comercial?

Ramón Cotarelo es catedrático de Ciencias Políticas.

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31 marzo, 2009 a las 7:04 am

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El caballero blanco se cayó del corcel, de Simón Onrubia en Expansión

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La búsqueda de un caballero blanco que sacase a Caja Castilla-La Mancha (CCM) de su delicada situación ha estado viciada desde el primer momento al basarse más en motivos políticos que en económicos.

El PSOE, con José Luis Rodríguez Zapatero al frente, intentó evitar que la primera víctima de la actual crisis estuviese asentada en una comunidad autónoma socialista. Especialmente después de que el propio presidente del Gobierno hubiese alardeado en Nueva York de que España contaba con el sistema financiero más sólido del mundo. Lo que no esperaba es que el primero en asomarse al precipicio sería una caja de las “suyas”. Sin apenas margen de tiempo, empezó a rastrear en busca de novios para este matrimonio de conveniencia.

Requisitos

El problema, tal y como ha quedado demostrado, es que la premisa principal era que, en ningún caso, se permitiría una operación que quitase el control al PSOE en la futura entidad fusionada. Un requisito que cerraba de manera importante el círculo de aspirantes. De hecho, sólo se barajaron tres opciones: Cajastur, Ibercaja y Unicaja. Por motivos puramente económicos, se desechó la opción de los dos primeros, quedando como única posibilidad la entidad malagueña.

En principio, la integración de CCM le hubiese supuesto un importante salto tanto cuantitativo como cualitativo. De ser una caja de tamaño medio/alto (en torno al octavo puesto del ránking nacional, según la magnitud que se analice), pasaba directamente al quinto lugar, un objetivo que su presidente, Braulio Medel, viene persiguiendo desde hace años. En paralelo, se hacía con una amplia red de oficinas en la mitad norte del país, donde tiene escasa presencia.

Un bocado apetecible en apariencia que, no obstante, deparaba importantes obstáculos en el camino. Al margen de las ya conocidas dificultades financieras de CCM y sus repercusiones futuras para Unicaja, la operación trastocaba los planes de Medel para ser el impulsor de la gran caja andaluza, un proyecto auspiciado -y largamente anhelado- por el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, cuyo objetivo desde hace una década es aglutinar a las actuales cinco entidades de la región bajo el mismo paraguas.

En los últimos meses, todo estaba preparado para que el primer paso de esa macrofusión fuese la unión de la propia Unicaja con la sevillana Cajasol (la segunda de la comunidad por tamaño). Sin embargo, las negociaciones con CCM hicieron volar por los aires estos planes, que quedaron en el congelador, por no decir en vía muerta.

Tanto es así que varias entidades andaluzas empezaron a realizar movimientos por su cuenta e incluso defendieron su derecho a fusionarse con cajas de otras autonomías. Su temor era que, a medio plazo, resultasen fagocitadas por una nueva Unicaja, más grande, más poderosa y que, además, contaría con el apoyo no sólo de la Junta sino también del Ejecutivo central.

Para frenar esta bola de nieve, Chaves volvió salir a la palestra para decir que mantenía su apuesta por la gran caja regional y, además, advirtió de que no permitiría que la operación con CCM dañase las cuentas de la joya de la corona del sistema financiero regional. Aquella frase fue una declaración de intenciones en toda regla, sobre todo después de que se había visto obligado a aceptar a regañadientes una fusión que venía impuesta directamente desde Moncloa.

Ante este panorama, no es de extrañar que tanto Medel como su “padrino” Chaves hayan intentado que la absorción de CCM les saliese gratis. Es por ello que desde la caja andaluza han dejado caer a lo largo de las últimas semanas que la oferta que estaba planteando el Banco de España no servía ni para empezar a hablar. Frente a los quinientos millones del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) -más una cantidad no determinada en avales-, Unicaja reclamaba dinero contante y sonante. Con lo que probablemente no contaban ni ellos ni CCM es con que el Banco de España aceptase el órdago y decidiese intervenir una entidad del “sistema financiero más sólido del mundo”.

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31 marzo, 2009 a las 7:03 am

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La OTAN, en el centro del problema, de Alberto Piris en Estrella Digital

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Siendo bastantes las innovaciones de la nueva política exterior que parece apuntar el Gobierno Obama, como se ha podido comprobar en las últimas semanas, están lejos, sin embargo, de significar una sustancial reforma de algunos viejos usos, muy arraigados al paso del tiempo.

Es indudable que la entrada en el primer plano de la escena política internacional de nuevos actores (sobre todo Rusia, pero también otros, como China y algunos Estados iberoamericanos) ha introducido una modificación importante en la fórmula utilizada por Bush. Ésta, básicamente, consistía en: “primero nosotros y luego los demás”. El “nosotros” estaba formado por EEUU y algunos países de la Unión Europea, lo suficientemente dóciles como para no discutir las imposiciones de la Casa Blanca; el “trío de las Azores” fue un claro paradigma de esto. En “los demás” se encontraba el resto del mundo, que habría de plegarse forzosamente, por convicción o mediante la fuerza militar, a los designios de Washington.

Obama ya no lo percibe así, y el avance producido por este cambio de percepción es muy positivo para el mundo. Pero, no obstante, están apareciendo algunos factores que pueden lastrar esta sensación de innovación. El principal de ellos tiene su corazón en Europa y su mente en EEUU: es la OTAN.

Tiene muy poco de innovación el seguir considerando a la OTAN como el elemento esencial para la seguridad conjunta de Norteamérica y de la Unión Europea, añadiéndole, como suplemento operativo, la misión de estabilizar el mundo, llegando hasta Afganistán si es preciso. El resultado es que se sigue utilizando una vieja herramienta, procedente de la Guerra Fría, para actividades y operaciones que eran inimaginables cuando se firmó el Tratado del Atlántico Norte. Es como pretender atender a un moderno automóvil de última generación con la caja de herramientas que se incluía en el Seat 600.

Ése es el meollo de la cuestión. La OTAN no es sólo una superestructura burocrática, política y militar, sino que lleva consigo, todavía y a pesar de los años transcurridos, una notable inercia ideológica. Si ésta puede pasar algo inadvertida para los miembros veteranos de la Alianza, curados ya de espanto y escépticos respecto a la realidad de la amenaza que la creó y la hizo crecer, influye todavía con vigor sobre los nuevos aliados, los que se liberaron de la sombra del Pacto de Varsovia y del Moscú soviético que los controló durante largos años.

Una estructura militar no sobrevive sin un enemigo. La extinta URSS fue el enemigo que mantuvo a la OTAN con vida, activa, desarrollada y crecientemente expansiva. Los viejos militares españoles sabemos algo de esto. De tener como principal amenaza para la seguridad nacional al “enemigo interior” del anterior régimen, pasamos a organizar nuestros ejércitos con vistas a frenar en seco a las divisiones acorazadas soviéticas que en su fulgurante carrera ofensiva alcanzaran los Pirineos.

Más que la fidelidad a los llamados “valores democráticos de Occidente”, la OTAN estaba sostenida por la fórmula de los mosqueteros: “Todos para uno y uno para todos”. Por eso no tuvo inconveniente en admitir en su seno a la dictadura portuguesa o a la Turquía de los militares golpistas. Y entre sus aliados de la Guerra Fría no vaciló en contar con represivas dictaduras y regímenes muy poco recomendables.

La situación ha cambiado notablemente y Rusia ha dejado de ser la URSS, reclamando el puesto en Europa que históricamente le pertenece. De ahí las dificultades que experimenta la idea de una defensa conjunta del continente europeo, y las propuestas rusas, harto razonables, de establecer un sistema defensivo que englobe a la Europa histórica. Engarzar esto con el sistema noratlántico de defensa conjunta parece un problema de muy complicada resolución.

Están en juego varias tendencias muy poco coincidentes: 1) EEUU desea seguir utilizando la OTAN como elemento esencial de la defensa conjunta de Occidente; 2) La Unión Europea desearía no depender tanto de EEUU para los asuntos de su defensa militar y disponer de organizaciones autónomas puramente europeas; 3) Motivos económicos, sociales y políticos obligan a no aceptar que la Europa histórica siga dividida por una frontera militar que mantenga a Rusia fuera de su núcleo esencial.

¿Cómo se pueden articular elementos tan dispares? Las reuniones que en breve van a tener lugar en diversos foros internacionales nos darán una idea de lo que el futuro reserva a los europeos. Ni siquiera éstos coinciden en una postura unánime. No es anecdótico que el presidente del Estado que ostenta la presidencia de la UE durante el presente semestre sea un “euroescéptico” como Vaklav Klaus. La congénita debilidad europea en política exterior y de defensa, agravada desde la ampliación del 2004, no es un factor positivo a la hora de sentarse a negociar en la misma mesa con Rusia y EEUU. Habrá que observar y esperar.

Alberto Piris. General de Artillería en la Reserva.

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31 marzo, 2009 a las 7:02 am

China en los cables internacionales, de Fidel Castro Ruz en las “Reflexiones del compañero Fidel” en el Diario Granma

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Reflexiones del compañero Fidel

(Tomada de CubaDebate)

De la Reflexión tomada de CubaDebate publicada en nuestra prensa el lunes 30, titulada: “China, la futura gran potencia económica”, la mayoría de los cables internacionales informaron solamente lo que se refería a mis críticas a las declaraciones de Biden, en Viña del Mar. Solo EFE dedicó unas líneas al final de su despacho, al tema principal del artículo. Reconocer el creciente papel de China en la economía mundial, es trago amargo para Occidente.

La gran prensa, sin embargo, sigue hablando del pujante poder económico de China. Ayer 29, la agencia de noticias DPA expresaba que “China tomó a Estados Unidos por sorpresa con su osada propuesta de reemplazar el dólar como principal divisa internacional, por una nueva ‘supermoneda’.” A continuación informa que China lucha contra el poder dominante de Estados Unidos en el sistema financiero mundial, se hace eco de la opinión del Banco Central Chino, que considera la crisis y sus consecuencias en todo el mundo un reflejo de la fragilidad interna y los riesgos inherentes del sistema monetario internacional que su país desea cambiar, con la nueva moneda de reserva. Alude, a favor de su tesis, que ya el famoso economista británico John Maynard Keynes propuso en los años 40 una moneda global.

Señala en el mismo cable que “China aspira a obtener un puesto de Director en el FMI, un organismo hasta ahora dominado por Estados Unidos y que, según las previsiones del G-20, debe asumir los sistemas financieros nacionales”.

“Como el más grande de los países emergentes, China exige más influencia para los Estados pobres, especialmente golpeados por la crisis.”

Reitera en su argumentación el conocido hecho de que China, con un monto de 740 mil millones de dólares en bonos de la Tesorería norteamericana, es el principal acreedor de Estados Unidos.

No hay que olvidar que Alemania, sede de la oficina central de la DPA, está preocupada por el ruinoso papel que la política económica de Estados Unidos ejerce sobre Europa. Alemania es, en la actualidad, el país industrializado que exporta el más alto porcentaje de su Producto Interno Bruto. La crisis económica la afecta más que a ningún otro.

La opinión pública mundial tiene el deber y el derecho de conocer más sobre los problemas económicos de una crisis que golpea hoy a todos los pueblos del mundo.

Fidel Castro Ruz
Marzo 30 de 2009
1 y 20 p.m.

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Introducido por Reggio

31 marzo, 2009 a las 7:01 am