Aunque las informaciones sobre España no son frecuentes en los diarios europeos y norteamericanos, de vez en cuando aparecen referencias y comentarios a la actuación de nuestro Gobierno que indican que, salvo excepciones, Rodríguez Zapatero sigue gozando de una buena imagen en la prensa extranjera. Sobre todo, por sus reformas legales en materias de derechos, como los de los homosexuales o las mujeres, que parecen haber colocado a nuestro país en la vanguardia de cuanto se está haciendo en el mundo en dichos terrenos.
El diario ginebrino La Tribune ha confirmado esa impresión al resaltar el esfuerzo sin precedentes” que el Gobierno español está haciendo para luchar contra la violencia de género. “Desde su llegada al poder, Zapatero ha hecho de la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres uno de los ejes principales de su política reformista”, decía el artículo que acompañaba a la información de que en los últimos cinco años, la violencia doméstica ha causado 206 muertos en Suiza. El texto añadía: “A pesar de su reputación de machista, España registra menos víctimas que los países nórdicos: 2,44 por millón, frente a 8,65 en Finlandia y 6,58 en Noruega”. (Las cifras que se han hecho públicas esta semana en Francia en relación con la violencia de género colocaban el índice de mortalidad por habitante en nuestro país vecino más de un 30% por encima del español).
Respecto a los datos suizos, esto decía el editorial de La Tribune: “No es una enfermedad social nueva o propia de nuestro país. Los golpes y los asesinatos dentro de la pareja han existido siempre y en todas partes, puesto que la violencia doméstica se basa en una interacción particular entre los cónyuges: una relación de fuerza de dominación-sometimiento, a partir de la idea asumida de que el más fuerte –desde el punto de vista psíquico, psicológico, social y económico– tiene todos los derechos sobre el más vulnerable. Y también en la idea de que en su casa cada uno puede hacer lo que quiera. (…) La lucha de las mujeres contra todo ello empezó en los 70 con el movimiento feminista. (…) Se han aprobado leyes. Desde 2004 en Suiza la violencia doméstica se puede perseguir de oficio y no solo a partir de la denuncia de la víctima. (…) Pero las cifras no siguen a esos avances. Hoy no hay menos muertos ni heridos graves ni amenazas de muerte que hace 50 o 100 años. Habrá que esperar aún generaciones para que las estadísticas registren los actuales cambios sociales. Pero llegará”.”
