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Cocina ‘low cost’ para RbCb y el miedo escénico de Rajoy, de Federico Quevedo en El Confidencial

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Lo del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) empieza a ser de juzgado de guardia. Es una pena que el PP no lleve ninguna propuesta en su programa electoral para suprimir este organismo o, al menos, para prohibir que siga haciendo encuestas electorales y se limite, si acaso, a los clásicos barómetros de análisis de la realidad social ya que eso, aparentemente, es menos codiciado por los amantes de la manipulación, salvo que sea por cuestiones concretas.

Es una pena porque la encuesta de ayer evidencia ya sin tapujos, sin vergüenza ninguna, como este organismo se presta a servir a los intereses partidarios de quien en este momento es su ‘jefe’, o sea, el Gobierno socialista. El PSOE ha cambiado hace pocos días de estrategia y ahora, además de seguir utilizando el cencerro del ‘miedo a la derecha’ y amenazar con la llegada a España de las siete plagas de Egipto si gana Mariano Rajoy, se hace la víctima: “Vamos por detrás”; “Es más fácil que el Madrid le gane al Barcelona que Rubalcaba gane a Rajoy”; “Esto está casi perdido”… Hasta el lema de la nueva plataforma de artistas va en esa dirección: ‘Ojalá’. Ya. Ojalá ocurra el milagro, pero no nos lo creemos ni nosotros, parece querer decir…

Es cierto, no vamos a andarnos ahora con tonterías, que el Partido Popular parte en esta carrera electoral que termina el 20N como claro favorito, y lo es también que las encuestas dicen de manera casi unánime que ganará por mayoría absoluta, y es precisamente eso lo que trata de evitar el PSOE. Está bien, es una estrategia y es comprensible, pero lo que ya no lo es tanto es que se siga utilizando para ayudar a los fines de Ferraz a un organismo que los españoles pagamos con el dinero que sale de nuestros bolsillos de izquierdas, derechas y medio pensionistas. Cierto que la mayoría de las encuestas realizadas por encargo de medios de comunicación privados ya avanzaban una amplia mayoría absoluta para Rajoy, pero la encuesta del CIS del viernes es de escándalo: más de 16 puntos de diferencia entre el PP y el PSOE… ¿Cómo es posible, cuando resulta que el pasado mes de julio el mismo barómetro del CIS solo le daba al PP siete puntos de diferencia, y cuando resulta que en intención directa de voto casi empatan?

No es creíble que en tan solo tres meses la distancia entre uno y otro se haya multiplicado por dos en la encuesta del CIS, salvo que el CIS tenga un especial interés en decirle al votante del PSOE que está pensando en quedarse en su casa: “No lo hagas, que va a arrasar el PP”. Ya en ese barómetro de julio hubo cocina, coincidiendo con el estreno de Rubalcaba como candidato del PSOE, a quién le regaló el CIS un recorte de tres puntos en la distancia con el PP… Es decir, que el último dato conocido que realmente nos hace pensar que pueda estar más cerca de la realidad es aquel anterior que cifraba esa diferencia más o menos en diez puntos. Todo hace pensar que por ahí puede andar la cosa, lo cual ya significaría de hecho una mayoría suficiente del PP, aunque no tan abultada como la que ayer pronosticaba el centro de estudios sociológicos.

Lejos, por tanto, de ser una buena noticia para el PP que el CIS prevea su aplastante victoria es justo todo lo contrario, aunque también les diré que a estas alturas de la película está ya todo el pescado vendido y poco va a mover en intención de voto esta campaña, una campaña que se va a caracterizar por un Alfredo Pérez Rubalcaba que va a estar hasta en la sopa, y un Mariano Rajoy que va a escapar en la medida de lo posible de hacer entrevistas y, mucho menos, de dar ruedas de prensa. Ni una en los 15 días que va a durar este despilfarro partidista que, aunque es cierto que nos cuesta menos que otras veces, sigue siendo extraordinariamente caro para la efectividad que realmente se obtiene del mismo porque si, como he dicho antes y ayer reconoció el propio Rajoy en una entrevista que le hizo Melchor Miralles en ABC Punto Radio, esto ya está decidido, ¿para qué diablos hace falta esta hartura de campaña electoral?

Lo cierto es que ésta está siendo la campaña electoral más larga de la historia, desde que el pasado mes de julio Zapatero anunciara la convocatoria de elecciones para el 20N hemos tenido a todos los partidos, pero especialmente a los dos grandes, metidos en harina preelectoral mientras el país se desangraba por los costados del desempleo. Realmente, sería suficiente con una mayor presencia mediática de los candidatos y no uno, sino al menos dos o tres debates que no estuvieran encorsetados por los propios partidos y ahorrarnos tanto mitin, tanta cartelería inservible que no va a hacer cambiar nada…

Pero no quieren. Es más fácil huir de la prensa a sabiendas de que en campaña nada va a pasar desapercibido porque los periodistas estamos obligados a recogerlo aunque no nos guste. Y en eso, permítanme decirlo, Rajoy se equivoca. Probablemente acierte como estrategia para evitar que nada altere su imagen, pero la democracia exige más dosis de transparencia que, espero, vuelva a aparecer en su manual de estilo a la vuelta del 20N, sobre todo si quiere que los medios de comunicación colaboren en esa ambición suya de sumar una amplia mayoría social que permita a este país salir de la crisis con el empuje de todos. Y en circunstancias como ésta, hasta los medios de comunicación –salvo los más radicalizados- tienen el suficiente sentido de la responsabilidad como para hacer valer la urgencia del interés general sobre las ambiciones particulares, porque en ese terreno nos la jugamos todos.

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Introducido por Reggio

5 noviembre, 2011 a las 7:07 am

“La Historia colocará a Zapatero en el lugar que se merece” (Blanco dixit), de Federico Quevedo en El Confidencial

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Mi querido vecino de Ría, el ministro de Fomento José Blanco, a la sazón también portavoz del Gobierno, ha dicho que la Historia colocará al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el lugar en el que se merece, y por una vez he de reconocer que estoy de acuerdo con él… En efecto, la historia colocará a Rodríguez Zapatero al final de la enciclopedia, en el último rincón de la “Z” de Zapatero, en el lugar donde ya nadie va a buscar porque no hay nada que encontrar, en el ostracismo de los personajes que no aportaron absolutamente nada al devenir de la humanidad…

En efecto, querido vecino de la Ría de Arousa, la Historia juzgará a Zapatero, pero no como tú dices por ser un presidente que ha tomado decisiones, sino por haber sido el peor presidente del Gobierno que ha tenido España en sus muchos siglos de vivencia, por haber sido el hombre que nos ha conducido a la peor crisis de nuestra reciente historia, por no haber sido capaz de tomar las decisiones drásticas y audaces que una situación como la presente requerían, y por haber tomado, sin embargo, otras que lejos de servir para avanzar de verdad en la mejora del bienestar y de la calidad de vida de sus ciudadanos, han enfrentado y dividido a los españoles.

Por eso pasará Rodríguez Zapatero a la Historia, y por eso el lugar que la Historia le tiene reservado es el que ocupan aquellos líderes que sólo han servido para hacer daño a los pueblos a los que han gobernado. Lo dijo una vez Aznar de Rodríguez Zapatero y fue, sin duda, la frase más certera que sobre él podía decirse: “Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo”. Si me apuran, Zapatero, que siempre había mostrado ese lado suyo de optimista irreductible, hoy sabe que lo que estoy diciendo es cierto.

Ni siquiera al final de su mandato, cuando ya no tenía nada que le atara, ha sido capaz de tomar las decisiones justas que necesitaba este país. Hasta para convocar elecciones se ha equivocado, hasta en eso ha cometido un error de bulto creyendo que por hacerlo mal y tarde iba a conseguir que los mercados financieros y las autoridades europeas suavizaran su presión sobre la economía española. Tenía la oportunidad de afrontar de verdad las reformas que España necesita para afrontar el futuro, y eso sí que se le habría reconocido en su momento, al igual que a Suárez y a González se les reconoció todo aquello que sirvió para conducir a España hacia la modernidad y el progreso.

Dos legislaturas de marketing y propaganda

Zapatero no ha tenido los arrestos suficientes para afrontar los cambios y poner las bases que los propiciaran. Solo ha sabido provocar y dividir. Lo hizo en la primera legislatura, lo ha seguido intentando en la segunda, pero todo su proyecto de país basado en la confrontación ha sido un absoluto fracaso. Y al final no ha podido contentar a nadie, ni a propios ni a extraños, ni a sus votantes ni a quienes en otras circunstancias hubieran podido otorgarle su confianza. Ha defraudado a la inmensa mayoría porque en todo aquello que ha afrontado se ha quedado corto y nunca ha sido capaz de ir más allá del mero escaparate, de la simple propaganda, del puro marketing…

No ha sido un líder, por más que algunos se empeñaran en disfrazarlo de tal, porque los líderes consiguen el reconocimiento incluso de sus adversarios, y Zapatero no conseguirá jamás ese reconocimiento, ni siquiera de los suyos que, y esto también lo sabe José Blanco, hoy por hoy lo único que están deseando es olvidarle.

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Introducido por Reggio

16 agosto, 2011 a las 7:07 am

“¿Es esto otro 11-M contra el PP? ¿Está detrás Rubalcaba?”, de Federico Quevedo en El Confidencial

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Ayer por la mañana estuve en Sol. Resultaba urgente acudir al lugar que se ha convertido en el epicentro informativo de estos últimos días -con perdón a los lorquinos-, para recabar información y, sobre todo, impresiones. A la hora de escribir estas líneas, en una decisión desde mi punto de vista absolutamente equivocada, la Junta Electoral Central había desautorizado la concentración convocada para las ocho de la tarde de ayer, y escribo por lo tanto sin conocer el resto de los acontecimientos consecuencia de esa prohibición. Lo que sé es que a partir de que se conociera el dictamen de la JEC, en las redes sociales creció la indignación y eso no pronosticaba nada positivo. El caso es que por la mañana en Sol el ambiente era bastante tranquilo después de que la Policía permitiera a los que hemos dado en llamar #indignados acampar a sus anchas. Como llevo mucho tiempo, mucho, exigiendo una reacción social ante lo que me parece que es una crisis de orden político-social-económico sin precedentes, en principio lo que está pasando en Sol y todo lo que se mueve alrededor de este movimiento de protesta y de manifestación del desencanto, me atrae y me convence.

Pero no ocurre lo mismo con todo el mundo. De hecho, ayer en Sol mucha gente se acercó a preguntarme por lo que estaba pasando con una doble cuestión que intranquilizaba a la inmensa mayoría: “¿Es esto otro 11M contra el PP? ¿Está detrás Rubalcaba?”. La sospecha de que el ministro de Interior pudiera estar en la génesis de este movimiento no es baladí, de hecho parece ser que puede haber algún militante socialista conocido detrás de alguna de las plataformas y eso ha llevado a determinada gente a concluir que, en efecto, el PSOE está detrás de esto. Pero después de haber seguido durante muchos tiempo la génesis de este movimiento, de haber compartido análisis y comentarios con algunos de sus organizadores a través de twitter y de comprobar ayer in situ lo que realmente hay detrás de todo esto, me atrevo a segurar que no, que esto no es un nuevo 11M contra el PP ni está detrás Rubalcaba. No, esto es una expresión ciudadana de desencanto, de desesperanza, de malestar, de pérdida de fe en la democracia y en sus instituciones que hoy todavía está en una fase embrionaria, pero que puede acabar afectando al sistema si quienes de verdad tienen en su mano afrontar los cambios no hacen nada por evitarlo.

“Un Gobierno del Partido Popular será la última barrera de defensa del sistema, pero para ello tendrá también que afrontar importantes decisiones de regeneración democrática, y no podrá hacerlo solo sino que tendrá que contar con el apoyo del PSOE y de los nacionalismos”, me decía ayer por la tarde un buen amigo y mejor analista. Lo que se está viviendo en Sol es una expresión social de rechazo, de rechazo global… Su lema, “lo queremos todo, lo queremos ahora”, no deja de ser casi una amenaza. Están hartos, y esa expresión de hartazgo no beneficia a nadie, ni al PP que será quien tenga que gobernar y administrar las consecuencias de lo que estamos viviendo, ni al PSOE porque en el fondo esta imagen del desencanto social le va a pasar todavía más factura de la que ya de por sí le iba a pasar la crisis económica, porque buena parte de la culpa de todo esto la tiene un Gobierno que empezó a gobernar haciendo lo peor que podía hacer: dar al traste con todos los consensos de la Transición y poniendo en cuestión la naturaleza misma del sistema.

Pero limitar la culpa al Gobierno sería injusto. Toda la clase política es responsable de haber permitido que un sistema joven sin embargo se anquilosara hasta parecer hoy en día un sistema viejo y caduco cuyos resortes y engranajes chirrían de puro óxido. Lo que nació como una democracia de ciudadanos se convirtió pronto en una democracia de partidos a medio camino de la oligarquía. Y no es eso lo que quieren los ciudadanos, solo que hasta ahora estaban dormidos, resignados y parecía que nunca nadie iba a levantar la mano y recordar que esto no era así cuando nació. Lo cierto es que lo que hemos conocido hasta ahora está condenado a cambiar, pero el cambio ha de producirse desde dentro del sistema, que es lo que traté de explicarles ayer a muchos de los chicos acampados en Sol, porque desde fuera van a conseguir muy poco, por no decir nada. Pero sí que es verdad que la inoperancia política puede hacer que en un momento dado el propio sistema esté en riesgo, porque cuando crece el desencanto son muchos los movimientos radicales de uno u otro signo que intentan capitalizarlo para ir en contra del statu quo, y eso es lo que hay que evitar. Cambios, sí. Todos los posibles. Pero siempre respetando los principios básicos que conforman un sistema democrático, que no son otros que el cumplimiento de la Ley, la defensa de la libertad, la división de poderes y la tolerancia.

Por una democracia real ya: decálogo contra la desesperanza

Sobre esa base, ¿es posible plantear reformas que supongan un proceso de regeneración democrática profundo y aceptable por todas las partes, que dé satisfacción a esa demanda de más y mejor democracia, o de democracia real ya como dice la página web de la plataforma que lidera todo este movimiento tuiteado como #15M? Ellos mismos en su Manifiesto ponen las bases, pero no son capaces de establecer los objetivos:

“-Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.

-Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.

-El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.

-La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.

-El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.

-La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.

-Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.

-Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.

-Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro”.

Con algunos matices, esto es suscribible por cualquiera que de verdad se preocupe por la defensa de los derechos fundamentales de las personas y sufra en carne propia o ajena los excesos de una sociedad de consumo. Pero, ¿cómo corregimos los defectos del sistema? Es aquí donde ayer pude percibir una absoluta anarquía en los planteamientos. Los modelos asamblearios se han demostrado ineficaces, y solo desde una dirección política con principios asumibles es posible liderar ese movimiento y llevarlo a buen término. Principios que podrían resumirse en este decálogo que ayer, amablemente, me proponía uno de los manifestantes:

1- Reforma de la ley electoral para evitar el castigo a las formaciones políticas minoritarias en beneficio de las mayoritarias o los nacionalismos periféricos.

2- Imposición por ley de las listas abiertas en la elección de concejales, diputados autonómicos y diputados y senadores nacionales.

3- Elección directa de alcaldes y presidentes de comunidades autónomas.

4- Establecimiento por ley de un sistema de primarias en la selección de candidatos en los partidos, proceso en el que no solo participen los militantes sino también los votantes.

5- Limitación a ocho años en el ejercicio de cualquier cargo publico electo.

6- Reforma de los reglamentos de las Cámaras para consagrar el principio de respeto a las minorías y la pérdida del poder de las mayorías en las Juntas de Portavoces.

7- Aceptación obligada de las iniciativas populares que conlleven un número de firmas suficiente para ser tomadas en cuenta.

8- Desaparición de todo organismo superfluo de la Administración del Estado (diputaciones, cabildos, mancomunidades, etcétera) y reducción del número de ayuntamientos.

9- Modificar el método de elección de los órganos del Poder Judicial para evitar su politización y garantizar la división de poderes.

10- Inhabilitación por ley de todo cargo público imputado en un proceso de  corrupción y prohibición por ley del uso partidario de las demandas judiciales.

En mi opinión, francamente, creo que si un partido político fuera capaz de asumir un decálogo de reformas como este, se llevaría, como se dice popularmente, el gato al agua, pero para eso hace falta audacia y, hoy por hoy, de eso nuestra clase política adolece de manera casi sintomática. Pero para salvar el sistema hace falta arriesgar, y siendo conscientes de que los cambios son inevitables, más pronto o más tarde alguien tendrá que asumir estos retos.

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#sinpreguntasnocobertura

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Introducido por Reggio

19 mayo, 2011 a las 9:09 am

Rajoy no quiere saber nada de Aznar ni de la guerra de Irak, de Federico Quevedo en El Confidencial

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El 5 de noviembre de 2004 el Consejo de Ministros aprobaba un Real Decreto Ley sobre indemnizaciones a los participantes en misiones internacionales de paz y seguridad. En su página 20, el texto se refiere a la “Operación Libertad Iraquí en Irak” de abril de 2003 en estos términos: “La participación española, amparada en las Resoluciones 1441 (2002) y 1483 (2003) y 1511 (2003), se concretó en el envío de dos diferentes tipos de unidades con la misión de ayuda humanitaria y restablecimiento de la seguridad”. El Real Decreto lo firman la entonces vicepresidenta primera María Teresa Fernández de la Vega y seis ministros (Pedro Solbes, Moratinos, José Bono, José Antonio Alonso, Jesús Caldera y Jordi Sevilla).

A raíz de la operación militar en Libia, Rajoy podía haber atacado al PSOE por este flanco, asiéndose al hecho de que el propio Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero reconociera en un documento oficial que España participó en el conflicto de Irak bajo mandato de la ONU, y que esa participación tenía como marco de actuación la ayuda humanitaria y el restablecimiento de la seguridad. Pero no lo ha hecho. El líder de los populares no quiere saber nada de la guerra de Irak ni del presidente que nos llevó a la misma: Aznar. Eso sería nombrar a la bicha.

Durante la primera legislatura de Zapatero, el PP, todavía condicionado por el aznarismo, se desgañitó intentando justificar que aquella guerra era la consecuencia de casi tres decenas de resoluciones de la ONU entre 1990 y 2003, pero la opinión pública ya había dictado sentencia. A saber: que la Guerra de Irak había sido una guerra “injusta, ilegal e inmoral”. Aquella obcecación resultó fatal para el partido. Es por ello por lo que Rajoy no quiere que se lo vuelvan a recordar ahora. Irak es un tema tabú para el PP.

La intervención en Libia era la oportunidad que esperaban algunos en el PP, los más próximos a José María Aznar, para buscar la ‘rehabilitación’ definitiva de su líder. Sólo hacía falta que la Dirección Nacional, presidida por Mariano Rajoy, lo asumiera. Pero no. “Ni siquiera con el asunto de Libia va a cambiar la idea que la opinión pública tiene de lo que pasó en Irak y del papel del Gobierno de Aznar”, señalan fuentes de la dirección de este partido. Y añaden: “Ese debate no nos conviene en absoluto, llevamos todas las de perder”. Por eso Rajoy se comportó el pasado martes del modo en que lo hizo, y por eso su actitud ha despertado algunas críticas en ese entorno de FAES y Aznar.

Basta acudir a las fuentes, es decir, a los expertos con los que cuenta la fundación que preside el ex presidente del PP, para darse cuenta de que unos y otros respiran por poros distintos. Rajoy no dudó el martes en dar todo su apoyo al Gobierno en su decisión de participar en la operación bélica de Libia aunque, eso sí, dejando muy claro que ese ejercicio de responsabilidad no era el mismo que el PSOE tuvo en otras épocas. En el PP, oficialmente se asume el discurso de que esta guerra es para liberar al pueblo libio del dictador, aunque luego en privado la mayoría de sus dirigentes expresen sus dudas.

Pero, ¿qué opinan, por ejemplo, en el Grupo de Estudios Estratégicos, una de las fuentes intelectuales en las que se inspira FAES?: “Cierto que la ‘comunidad internacional’ sólo cuenta con 16 países para hacer lo que hizo con 31 durante la guerra de Irak, lo que debería hacer pensar a los que hacen residir en la ONU la autoridad para decidir la guerra y la paz. Por lo demás, la identidad es casi completa. ¿Quiere esto decir que los 336 diputados españoles, incluido el presidente del Gobierno, se han convertido al neoconservadurismo? Por la fuerza de los hechos, con improvisación y sin ninguna convicción, pero… sí”, dice un editorial de este organismo.

Y añade: “Durante décadas, las naciones libres han tolerado en Oriente Medio la opresión a cambio de la estabilidad; esta política ha traído mucha opresión y poca estabilidad, así que he cambiado esta política, había venido a decir Bush. Pero ahora, de la noche a la mañana, quienes se habían acostado realistas -partidarios de la estabilidad- se han levantado idealistas”. El GEES concluye que “estamos pues ante una guerra occidental contra un dictador sanguinario y terrorista en el mundo musulmán, que es un peligro para la paz y nuestros intereses. Hemos decidido derrocarlo y promover un cambio de régimen propicio a la democracia liberal, que nos permita prescindir de esa amenaza y evitar desastres humanitarios. Podrá esto juzgarse factible o utópico, pero de lo que no cabe duda es de que es el mismo supuesto aplicado a Irak o Afganistán. Tras años de interpretaciones interesadas, los países occidentales, Francia a la cabeza y Zapatero a la cola, han constatado que no hay alternativa a la doctrina Bush”. Es decir, hemos llegado donde algunos querían: Zapatero se ha caído del guindo y ha hecho lo mismo que hizo Aznar.

Los ‘argumentos’ de FAES

¿Por qué, entonces, el PP no utiliza esa fácil comparación a su favor? “Porque no es a nuestro favor”, señalan estas fuentes. “Es verdad que desde algunos ámbitos próximos a FAES se nos habían hecho llegar argumentos en ese sentido con la idea de que los utilizáramos, de que aún respaldando la operación ese respaldo fuera más crítico y, sobre todo, hiciéramos hincapié en las renuncias de Zapatero a su pacifismo, pero esto ya lo habíamos intentado antes con Afganistán y no ha dado resultado, quizás porque en este asunto seguimos encontrando una fuerte oposición a lo que pasó en Irak, y eso impide cualquier posibilidad de hacer caer a la opinión pública en la cuenta de que Zapatero ha hecho lo mismo”.

De hecho, durante el pasado fin de semana distintos líderes socialistas se dieron a la faena de recordar la Guerra de Irak y la foto de las Azores para atacar al PP “y, ¿alguien ha planteado que si Aznar tuvo la foto de las Azores, Zapatero ha tenido la foto de París? No, no ha ‘cuajado’ ese mensaje”, dicen estas fuentes, y por eso el PP parecía haber renunciado a responder, hasta que el pasado jueves, y ante el clamor que en algunos sectores del PP empezaba a ser serio, la secretaria general, María Dolores Cospedal, en una entrevista en Antena 3, si hizo hincapié en las contradicciones de Zapatero entre su pacifismo de antaño y su belicismo de ahora.

“Zapatero es el presidente bajo cuyo mandato ha habido más tropas españolas en misiones de guerra, es el presidente que más dinero ha destinado a esas misiones –setecientos millones de euros en estos Presupuestos, sin contar lo de Libia, frente a los trescientos millones del último año de Aznar-, y el presidente que más armas ha vendido al exterior -solo a Libia más de 2.000 millones de euros, frente a menos de 50 millones de Aznar-. Y, aún así, sigue teniendo imagen de un presidente pacifista, pero quizás eso sea más por demérito nuestro con lo de Iraq, que por méritos suyos”, señalan estas fuentes del PP.

De nuevo, Aznar se va a quedar sin ver satisfecho uno de sus mayores deseos: que la izquierda, y sobre todo, Zapatero, se avengan a reconocer que se equivocaron cuando pusieron a la calle en su contra. “El problema es que eso no ocurrió solo en España, sino también en todo el mundo, pero nosotros nos equivocamos en la manera de gestionarlo mientras que otros, como Blair, lo explicaron hasta la saciedad y con una humildad sin precedentes, y por eso volvió a ganar”, añaden. “Esta realidad ya no la vamos a cambiar, por mucho que queramos”, y por eso Irak y su guerra son un asunto tabú para el PP.

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Introducido por Reggio

26 marzo, 2011 a las 7:08 am

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¿Por qué Cebrián se carga CNN+ y se va de rositas?, de Federico Quevedo en El Confidencial

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Les diré que hay cosas que no terminan de sorprenderme, y una de ellas es el grado de cinismo e hipocresía que utiliza la izquierda para no hacer nunca autocrítica y, sin embargo y como he denunciado ya más de una vez, echar la culpa a los demás de sus propios errores. El próximo día 31 de diciembre CNN+ cerrará sus puertas. El hecho en sí forma parte del acuerdo al que ha llegado el consejero delegado del Grupo PRISA –bueno, lo que va quedando del Grupo PRISA- con el fondo de inversión Liberty, ahora accionista mayoritario de la compañía que en su día fue propiedad de la familia Polanco. Lo de menos son los detalles. Vaya por delante que durante las negociaciones, preguntado el consejero delegado del Grupo y antiguo falangista por el futuro del canal de noticias, Cebrián aseguró a sus trabajadores que nunca se cerraría CNN+ y que sus puestos de trabajo estaban garantizados. Pues bien, mintió. Hoy, el canal vive sus últimas horas de encuentro con sus espectadores, y sus más de seiscientos trabajadores no tienen asegurado su puesto de trabajo. Y esto lo ha hecho, y del modo en que lo ha hecho, un señor que manda sobre unos medios de comunicación que se han hartado de poner verde a la derecha por cosas parecidas.

Miren, yo no era un asiduo espectador de CNN+. Francamente, nunca he podido soportar, por ejemplo, el programa de José María Calleja porque me resultaba sectario hasta la nausea, y la tertulia que últimamente conducía Iñaki Gabilondo me resultaba aburrida a más no poder… Pero siempre defenderé el derecho de los demás, aunque no piensen como yo, a expresar sus ideas. Eso forma parte de la esencia de la libertad, y CNN+ era un medio de izquierdas que cumplía con su papel y ofrecía un servicio a un determinado tipo de público, y por eso lamento, y lo digo sinceramente, su cierre, y sobre todo que se haya producido como se ha producido y que cientos de compañeros de los que me importa un comino su inclinación ideológica se queden en la calle. Ahora bien, lo que me parece de juzgado de guardia es que algunos medios, sobre todo en Internet donde proliferan las webs progresistas más sectarias y fascistas que uno se pueda imaginar, le hayan echado la culpa del cierre de CNN+ a la televisión de la derecha, y más en detalle a Intereconomía, ya que según ellos, el éxito de algunos programas como El Gato al Agua es lo que ha hundido a CNN+… ¡Sí, claro! Como si los espectadores fueran los mismos…

“No es extraño que personajes como Juan Luis Cebrián naveguen de una a otra orilla sin despeinarse”

Bromas aparte, porque semejante argumento hay que tomárselo como una broma, de mal gusto, pero broma al fin y al cabo, lo que resulta increíble es que un personaje como Juan Luis Cebrián, que ha conseguido llevar al Grupo PRISA a la ruina, que se ha llevado por delante el imperio de comunicación que había levantado Don Jesús del Gran Poder, se vaya de esto de rositas y sin que nadie le eche en cara un agestión desastrosa y fracasada. ¿Qué poder tiene este hombre para hacer lo que hace sin que nadie se lo reproche? ¿Quién le respalda? ¿González, Rubalcaba, los dos a la vez? Porque convendrán conmigo en que da la sensación de que todo el mundo le tiene un miedo atroz al personaje, un personaje que ha vendido PRISA al mejor postor para resolver una deuda de casi 5.000 millones de euros, y que ha convertido esa negociación en un engaño permanente, según el cual no había intención ni de trocear la compañía ni de venderla. ¡Con lo que se ha dicho en los medios de PRISA de Gerardo Díaz Ferrán, que dejó una deuda de 240 millones en Viajes Marsans! Pues bien, los trabajadores del Grupo ya saben como se la trae Cebrián, y si yo fuera un empleado de, por ejemplo, Cinco Días, el periódico económico del Grupo, ya estaría poniendo mis barbas a remojar después de ver lo que les ha pasado a los de CNN+.

¡Ah! Pero la culpa la tiene la derecha, porque ahora resulta que el espectro televisivo se va a llenar de tertulias cavernarias y no sé que más… Independientemente de la estupidez, si eso fuera así, la culpa no la tendrían estas televisiones, sino quien ha permitido que un medio de referencia de la izquierda desaparezca, y también quienes lejos de señalarle con el dedo acusador que tan presto extienden para buscar a la derecha, encima le amparan y le buscan argumentos con los que ocultar la penosa gestión de este que fue un prohombre de la dictadura franquista. Si es que hay cosas que perduran, que son innatas, que crean dependencia ideológica. La izquierda y el fascismo tienen mucho, muchísimo que ver, y por eso no es extraño que personajes como Cebrián naveguen de una a otra orilla sin despeinarse, y lleven a la práctica su doctrina de que el fin justifica los medios allá donde vayan y hagan lo que hagan. Como toda la izquierda sectaria –luego hay una izquierda democrática, a la que respeto profundamente-, Cebrián es un personaje sin principios ni moral alguna, pero peores que él son aquellos que lo adulan y, sobre todo, hacen la vista gorda con sus desmanes. Pero, mientras tanto, la causa del pluralismo pierde uno de sus referentes mediáticos, y la responsabilidad, señores míos, no la tiene la derecha, sino un señor de nombre compuesto y apellido de paso de…

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Introducido por Reggio

24 diciembre, 2010 a las 7:06 am

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De la soledad de Zapatero y ‘El motín del Caine’, de Federico Quevedo en El Confidencial

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Cierto que en poco puede parecerse Rodríguez al genial Humprey Bogart, pero sí que hay uno de sus personajes que a la vista de lo que ocurre en este país podría tener cierto parangón con el presidente del Gobierno. Se trata del capitán Queeg, aquel hombre a mando de un navío que acabó encerrado por sus propios hombres tras un motín a bordo. Me vino a la memoria la magnífica película de Edward Dmytryk, adaptación de la novela de Herman Wouk, cuando el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados un Mariano Rajoy investido de una primordial solemnidad se dirigió a los bancos de la izquierda de la Cámara y les conminó: “Ustedes, que ganaron las elecciones, que tienen una mayoría legítima en esta cámara, que con esa mayoría y con ningún voto más, invistieron como presidente de gobierno al señor Rodríguez Zapatero, reconsideren su posición”. Y cuando un poco más adelante, al final de su turno de réplica, insistió ante esos mismos diputados para recordarles que si el presidente no rectifica, “también tienen una responsabilidad ante la nación”. La responsabilidad de cambiar las cosas.

Quizá a fecha de hoy ese recurso de Rajoy pueda parecer una exageración, o como el propio Rodríguez dijo en su turno de réplica a Rajoy, una falta de coraje para presentar una moción de censura, pero lo cierto es que lejos de ser esas cosas la intención de Rajoy tenía mucho más contenido de fondo que de forma. Tal y como está establecida la moción de censura en nuestro país, la misma no responde a la motivación que indica su nombre ya que realmente se convierte en un examen a quien la presenta que muy difícilmente tiene posibilidad de ganarla, luego si de lo que se trata es de introducir un cambio de rumbo en un política errática y que se está demostrando equivocada hasta el punto de que la ciudadanía así lo percibe y por eso castiga al PSOE en las encuestas –y lo hará en las siguientes convocatorias electorales-, las únicas alternativas pasan porque Rodríguez convoque elecciones o que quienes le votaron modifiquen su decisión.

Lo primero es como pretender que el capitán Queeg, superado por la tormenta, incapaz de tomar las decisiones justas, en un arranque de responsabilidad y sentido común dejara el mando del barco a alguno de los suyos. En lo que recuerda Rodríguez a Queeg es, precisamente, en eso, en que el personaje que encarnó Bogart era un paranoico, un hombre que quiso cambiarlo todo hasta el punto de conminar a sus hombres con aquella frase mítica: “En este barco hay cuatro maneras de hacer las cosas: la buena, la mala, la de la Marina y la mía”. Rodríguez ha ejercido un poder sobredimensionado durante todo este tiempo, ha sometido todo lo que le rodeaba a sus exigencias y a sus designios hasta el punto de haber desnaturalizado la esencia misma de la democracia y la división de poderes. Pero, sobre todo, se ha movido sobre esa “estrecha senda de decisiones justas y de buena suerte, que bordea un abismo sombrío de posibles errores”, en el que ha caído finalmente cuando la tormenta se ha echado encima del navío sin posibilidad alguna de escape.

La tormenta de Rodríguez se llama crisis económica y ha actuado, al igual que la tormenta de El Motín del Caine, como el detonante que ha puesto de manifiesto lo peor de la conducta del capitán que dirige esta nave, enfrentándole a sus peores decisiones, conduciéndole a sus mayores errores y equivocaciones.

Rajoy exige un golpe de timón

En la medida en que Queeg se niega a reconocerlos y asumir su responsabilidad, sus compañeros deciden dar un golpe de timón y relevarle de cargo. ¿Tenían motivos? Si. También los tienen quienes ahora apoyan a Rodríguez, y una enorme responsabilidad ante el país. Si algo dejó claro el debate del pasado miércoles es que Rodríguez sigue instalado en la exaltación de sus propios errores, que sigue empeñado en convencerse y convencernos de que gracias a él lo peor ha pasado ya y lo mejor está por llegar, que como el capitán Queeg ha contado todas y cada una de las fresas que hay en el armario y ante la sospecha de que alguien –en este caso el PP- ha podido robar algunas, exige que sus hombres se desnuden y abran las puertas de sus armarios en esa comisión sacada de la chistera de las improvisaciones y con la que pretende hacernos creer que de esa manera todo se arreglará y volverá a encauzarse por el camino correcto de la recuperación y la creación de empleo.

Mentira, como ha puesto de manifiesto el último informe del Banco de España que no es precisamente un organismo enemigo del Gobierno. La realidad es que seguimos instalados en la misma recesión, sin que nada de lo que hace el Gobierno, sin que el rumbo que ha ordenado el capitán de la nave nos lleve a puerto seguro.

¿Hará caso la bancada socialista de la exigencia de Rajoy? Hoy no, sin lugar a dudas, pero no es menos cierto que detrás de la fachada disciplinaria que esa bancada presenta como un aparente muro de cemento armado, las columnas del edificio se resquebrajan a modo de comentarios en tertulias y confidencias de pasillo, por no decir que algunos críticos empiezan ya a tener claro que con Rodríguez es imposible que el PSOE pueda llegar a algún sitio seguro. Habrá que esperar todavía unos meses antes de que las palabras de Rajoy vuelvan a sonar en nuestros oídos con mucho mayor sentido del que pudieron ofrecernos el pasado miércoles, pero la propia reacción de Rodríguez y los gestos encubiertos de algunos de sus diputados pusieron de manifiesto que Rajoy había tocado una tecla acertada. Quizás ese sea el mayor riesgo que corre Rodríguez Zapatero, un capitán solitario bajo una falsa apariencia de sociabilidad al mando de un partido que se resiste a perder el poder y que cuando vea que esa pérdida es más que inevitable, a lo mejor se plantea seriamente la idea de cambiar de timonel. Claro que quizás para entonces puede ser demasiado tarde. O no.

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Introducido por Reggio

20 febrero, 2010 a las 8:04 am

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“Cabreo gordo del PP con Zarzuela”. Y con razón, de Federico Quevedo en El Confidencial

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Es evidente que no escarmienta, y en lugar de aceptar y reconocer humildemente sus errores, Rodríguez ha vuelto por los fueros que le guiaron durante la pasada legislatura en un nuevo intento de aislar al Partido Popular en el Parlamento. Conociéndole, no es de extrañar, pero lo sorprendente en esta ocasión es que en lugar de pactos del Tinell utilice para sus fines nada más y nada menos que a la Corona, y en concreto al Rey Juan Carlos, que se ha puesto al servicio arbitrario y partidario de Rodríguez como si de un lacayo se tratara en lugar de un monarca. Lo cual, por otra parte, no deja de ser una manifestación más del nivel que ha alcanzado la Corona en nuestro país, formando parte de este sistema enfermo del que no se salva ninguna institución, todas ellas sometidas de modo vergonzante al poder político actual.

Es probable que acuciado por el escándalo del divorcio de la infanta –a cuyo ex marido sólo falta que lo tachen del registro civil, como si nunca en la vida hubiera existido- y por la degradación de la Monarquía, el Rey necesitara un ‘lavado de imagen’ que ha creído oportuno encargar al equipo técnico habitual que se ocupa de la puesta a punto de la de Rodríguez, porque en caso contrario no se entiende semejante metedura de pata que ha conseguido que, en lugar de limpiar la imagen, haya ahora mismo unos cuantos millones de votantes y simpatizantes del PP acordándose de toda su familia, y no precisamente para bien.

Había empezado titulando este Dos Palabras de la siguiente manera: El Rey, comparsa de una trampa para aislar al PP. Pero ayer por la tarde un destacado dirigente de Génova 13 me envió un mensajito al móvil con la siguiente frase: “Cabreo gordo del PP con Zarzuela” y, francamente, me pareció mucho mejor, dónde va a parar. Y es lógico ese cabreo. Comprendo también que, por sentido de Estado y responsabilidad política, de puertas para afuera y ante los micrófonos y las cámaras se mantenga la corrección política, pero me consta que de ese cabreo ya se ha dado traslado a Zarzuela, como corresponde.

Aislamiento del PP

Y es que son millones las personas, los votantes y simpatizantes del Partido Popular, que empiezan a estar hasta los bemoles de la actitud complaciente del Rey con la izquierda, de sus trapicheos y de sus compinchadas con una progresía republicana que está esperando el momento de darle la patada, y que se la va a dar cuando menos se lo espere, y para entonces no tendrá ni siquiera el respaldo de la derecha moderada de este país porque en lugar de cultivar su aprecio ha conseguido soliviantarla hasta el extremo. Nunca he sido monárquico pero, que quieren que les diga, hasta ahora soportaba la institución como un mal menor, pero llegados a este punto de contubernio entre la Corona y Rodríguez, casi que me inclino porque se busquen otro trabajo en lugar de seguir viviendo de nuestros impuestos, y eso que nos ahorramos en tiempos de crisis: lo propongo como punto de partida del pacto.

Un pacto que, como decía, no es más que una trampa saducea para de nuevo buscar el aislamiento del Partido Popular en el Parlamento ahora que las encuestas sitúan a la formación de Mariano Rajoy casi siete puntos por delante del PSOE y al borde de la mayoría absoluta. La semana que viene Rodríguez y Rajoy se van a ver las caras en la Carrera de San Jerónimo con la peor crisis que haya atravesado nunca nuestro país como telón de fondo de ese debate. Es evidente que para evitar el chaparrón que le iba a caer encima, el presidente necesitaba reaccionar de alguna manera, y qué mejor estrategia que la de sacarse de la manga una oferta de Pacto de Estado contra la crisis que amainara la tormenta.

Una oferta que no podía salir de labios del propio Rodríguez porque eso hubiera implicado tener que descolgar el teléfono de inmediato para llamar a Rajoy, porque tan sólo horas antes de que el Rey la lanzara había dicho que no era necesaria, y porque, además, es lo último que le interesa salvo como improvisado mecanismo cortoplacista destinado a matar el debate del miércoles antes de que se celebre. Ese pacto solo tendría sentido si lo firmaran el PSOE y el PP, y sobre unas bases comunes casi imposibles de acordar en la medida que Rodríguez no va a estar dispuesto nunca a asumir los sacrificios que exige esta crisis. ¿Se acuerdan de lo que dijo hace pocas semanas? Yo sí, que nunca pactaría con el PP por una cuestión de ideología, y eso da la medida de su engreído sectarismo.

¿A qué viene, entonces, esta oferta hecha por el Rey y aplaudida por toda la corte de lameculos de Rodríguez, plumillas incluidos? Sin duda alguna la propuesta va a encontrar muchos oídos en el arco parlamentario dispuestos a escucharla, pero también es seguro que por parte del Gobierno no va a haber ninguna rectificación a su política de más gasto, más impuestos y cero reformas para hacer frente a la crisis, lo que significa que en el camino del acuerdo no va a buscar ninguna vía de acercamiento a las posiciones del PP, orillando por lo tanto a esta formación política con la única finalidad de que aparezca ante la opinión pública como insolidaria y negativa en lugar de arrimar el hombro junto al Gobierno para salir de la crisis.

La marcha de Zapatero, única solución

Lo que pasa es que creo que la trampa, por vieja, es menos trampa y más muestra de la impotencia e ineptitud de este Gobierno ante la difícil situación que sufre España y la desesperación de esos más de cuatro millones de parados a los que nadie puede dar una esperanza inmediata. Nuestra economía atraviesa horas muy bajas y hay una amenaza real y cierta de que en un momento dado pueda entrar en riesgo de default, razón por la que la comparación con Grecia, siendo odiosa, también es justa. Los mercados nos han dado un respiro, pero es más que probable que las turbulencias de la semana pasada vuelvan a repetirse en el futuro, pero para entonces los gestos improvisados de Rodríguez acudiendo a la ortodoxia como tabla de salvación ya no serán creíbles.

Es verdad, la economía española, y no sólo la economía sino otros tantos problemas que afectan al modelo de Estado que nos dimos en la Constitución y que Rodríguez ha violado con su política rupturista y rencorosa, requieren de un gran Pacto de Estado entre los dos grandes partidos para ponerles solución, pero ese pacto es imposible mientras esté Rodríguez en el poder y se guíe por la ideología, una ideología que podría resumirse en ‘nada con el PP’. Él es el problema, hoy por hoy, y la única solución pasa por que se vaya, y eso es lo que debería decirle Rajoy el próximo miércoles desde la tribuna del Congreso.

Hay un grupo en Facebook que se denomina amigos de que Zapatero sea el primer ser humano en pisar Marte… Hombre, sin llegar tan lejos, una larga temporadita lo más distanciado posible nos haría un gran bien a todos, y si el Rey tiene tanto interés en compartir con él sus aventuras y dado que la familia ya tiene experiencia acumulada a la hora de hacer las maletas, no tiene más que decirlo que seguro que los españoles estaremos encantados de hacerle un hueco en el avión y ahorrarnos ese presupuesto que buena falta nos hace… Total, para lo que sirve… Eso, o que de verdad se ponga la corona y trabaje por el interés general, y no por el particular de un presidente que nos ha llevado a la ruina y todavía tiene la caradura de jactarse de su política y continuar abundando en sus mentiras y en sus engaños.

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Introducido por Reggio

13 febrero, 2010 a las 8:04 am

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Un año para olvidar y un presidente bajo sospecha, de Federico Quevedo en El Confidencial

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Mal año este que acaba. En términos comparativos, probablemente uno de los peores, sino el peor, desde la Transición, pero eso es lógico teniendo en cuenta que también tenemos el peor Gobierno y el peor presidente de la democracia. Del año que acaba seguro que en el terreno personal muchos de ustedes tendrán motivos para sentirse satisfechos, y desde luego conservar un puesto de trabajo es una razón de peso para sentirse bien. Pero en el terreno colectivo las cosas son bien distintas porque sin duda vivimos una crisis sin precedentes que alcanza casi todos los terrenos de nuestra convivencia.

Vivimos una crisis económica de una intensidad difícilmente comparable a la de otras crisis anteriores. Hemos llegado a final de año con una cifra que supera los cuatro millones y medio de parados, un déficit y una deuda pública que se han disparado en pocos meses, una crisis financiera sin precedentes de la que todavía nos queda mucho por ver, y muy pocas perspectivas de recuperación a pesar de lo que diga Rodríguez y de los anuncios que haga. Sólo cabe recordar que hace ahora un año ya pronosticaba la salida de la crisis para final de este ejercicio. ¿Qué credibilidad puede tener quien tanto ha mentido y negado la realidad?

Vivimos una crisis política evidente, no por nada la política ha pasado a ocupar el tercer puesto en las preocupaciones de los ciudadanos, algo lógico después de haber comprobado como la corrupción de los cargos públicos se ha consolidado como un problema prácticamente enquistado en nuestra clase política que, a su vez, se ha convertido en una casta instalada en las distintas formas de poder. Un modo de gobernar fundamentado en la revancha y la provocación constante ha contribuido, sin lugar a dudas, a incrementar el grado de desafección de la ciudadanía hacia la clase política.

Vivimos una crisis institucional cuyo máximo exponente es la incapacidad del Tribunal Constitucional para dictar una sentencia sobre el Estatut, una crisis que se extiende al resto de la judicatura y que se evidencia en el sometimiento de estas instituciones a la arbitrariedad del poder político. Sin duda este sometimiento de las instituciones a la arbitrariedad gubernamental ha tenido su máxima expresión en el modo en que desde distintos frentes se ha sometido al principal partido de la oposición a un acoso sin precedentes en un Estado democrático, acoso orquestado y dirigido por el Gobierno.

Vivimos una crisis social en la medida que, si me permiten decirlo así, hemos ido dando la espalda a valores propios de nuestra civilización como la vida o la libertad y permitido que se convierta en derecho la muerte provocada o que el Estado controle nuestras vidas hasta límites insospechados en interfiera en el terreno de lo personal hasta llegar a decidir sobre nuestras creencias, como ha ocurrido con la amenaza de retirada de los crucifijos de todos los colegios. La amenaza constante hacia la religión empieza a suponer un serio problema de convivencia, buscado y provocado por un Gobierno siempre dispuesto a lograr la división en lugar de perseguir el consenso y la tolerancia.

Espacios irrecuperables

Vivimos una crisis de identidad en la medida que siendo conscientes de que todos formamos parte de una misma nación, hemos dejado espacios irrecuperables y cosechado derrotas difícilmente reversibles ante el nacionalismo más radical, cediendo cada vez más competencias del Estado a favor de las comunidades autónomas hasta el punto de haber conseguido desnaturalizar el papel esencial del poder central en una Nación como la nuestra, que cuenta con una historia casi milenaria de unidad política y territorial.

Vivimos una crisis de autoridad que se pone de manifiesto cada vez que ante una amenaza, chantaje o atentado el Estado se pliega a los intereses de los delincuentes y margina la defensa del interés general. Y esto ha ocurrido no sólo en casos como el del Alakrana o Haidar. La pérdida de autoridad, la cesión del estado de Derecho frente a quienes lo amenazan, se pone de manifiesto cada vez que un ciudadano español pierde sus derechos en alguna parte del territorio del Estado, como ocurre en Cataluña con la lengua.

Vivimos una crisis de presencia internacional, como se ha puesto en evidencia cada vez que nuestro Gobierno ha tenido que resolver alguna crisis o ha tenido que acabar pidiendo casi de rodillas a alguno de nuestros aliados que se permitiera nuestra presencia en alguna de las cumbres internacionales. Llega hasta tal punto la vergüenza de nuestra política exterior que después de haber sido tan críticos con la política llevada a cabo por Aznar, hemos acabado cayendo en la misma servidumbre hacia Estados Unidos que hizo salir a la calle a todos los de la Secta de la Ceja, con la particularidad de que antes, al menos, éramos alguien a los ojos de Washington, y ahora no somos más que el ‘tonto útil’ de la Casa Blanca.

Y así podríamos seguir hasta el infinito. Ésta es la realidad de España a 31 de diciembre de 2009, y seguirá siéndolo el 1 de enero de 2010, un año que amenaza con ser igual o peor que este, salvo que a Rodríguez le entre de pronto un subidón de sentido común y responsabilidad y convoque elecciones generales, cosa que no va a hacer, y mucho menos en el primer semestre en el que intentará explotar todo lo posible una Presidencia descafeinada de la UE. Pero Rodríguez es ya hoy un presidente bajo sospecha, un mentiroso compulsivo incapaz a estas alturas de asumir sus errores y de adoptar las medidas necesarias para salir de la crisis, medidas que trascienden de lo meramente económico para alcanzar la necesidad de un verdadero programa de regeneración de la vida pública. Sólo desde esa perspectiva es posible que este país supere la profunda crisis que atraviesa y que nos ha situado en la cola de Europa y convertido en una de las naciones menos fiables en el escenario internacional.

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Introducido por Reggio

31 diciembre, 2009 a las 8:05 am

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Un encaje muy complicado, de Federico Quevedo en El Confidencial

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Cuando el viernes por la tarde la Asamblea del Comité Olímpico Internacional dejaba fuera de la pugna por ser sede de las Olimpiadas de 2016 a Chicago, primero, y a Tokio, después, un destacado miembro de la Dirección cuestionado por este periódico sobre el futuro del alcalde de Madrid si la capital de España era la elegida afirmaba sin dudarlo: “No habrá quien le aguante”. ¿Y si gana Río? “Seguramente tampoco”, concluyó.

“De los dos escenarios, el peor es que Madrid quede eliminada, porque el encaje de Gallardón en esa situación va a ser muy difícil”, añadía esta misma fuente. Y es que en Génova 13 son plenamente conscientes de que, a partir de que Madrid ha sido elimida de la competición olímpica, el actual alcalde ha dejado de ser una solución, un ‘activo’, para convertirse en un problema. No tanto por su popularidad, que no sufrirá mucho, como por su propia ambición.

Para la Dirección del PP era mucho más tranquilizador que Madrid lograra el ‘oro olímpico’, porque eso “hubiera obligado a Gallardón a dedicarse a la preparación de los Juegos y a rentabilizar el éxito”, lo que hubiera significado un retraso importante en su proyecto de salto a la política nacional. “Un problema menos para nosotros”, añaden estas fuentes. Ahora, sin embargo, “conociéndole, después de un primer momento de decaimiento vendrá su presión para salir de la Alcaldía”.

¿Dónde? “A la Secretaría General, por supuesto, es su gran objetivo una vez que ya no tiene las olimpiadas para entretenerse”, señala esta fuente de Génova 13. Sin embargo, y según ha podido constatar este diario en fuentes de su entorno, a Mariano Rajoy ni se le ha pasado por la cabeza hacer cambios en su equipo, salvo causa de fuerza mayor, al menos hasta que se celebren las elecciones municipales y autonómicas de 2011.

Sólo en ese caso, y siempre si María Dolores de Cospedal resulta elegida presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha –para lo que necesita mayoría absoluta-, cabría la posibilidad de que Gallardón la sustituyera como numero dos del PP, algo a lo que el acalde viene aspirando en cualquier caso, tanto si ganaba Madrid como si no, aunque los tiempos hubieras sido distintos de haber obtenido la victoria. “Ahora el Palacio de Comunicaciones se le va a venir encima”, dicen en el PP.

Nunca más un ‘verso suelto’

Pero la situación del alcalde es complicada, no solo por la derrota de Madrid, sino por su propia política al frente del Ayuntamiento que en ocasiones ha puesto en entredicho los mensajes del PP a nivel nacional. De haber ganado Madrid, ese hubiera sido un problema menor, pero es más que probable que ahora Génova le ponga entre la espada y la pared con el tema de los impuestos: “No puede ser que cada vez que hablamos de impuestos el PSOE nos saque a Gallardón”, dicen.

Y es que el alcalde, que asiste casi todos los lunes a las reuniones del Comité de Dirección, que hace las veces de los antiguos maitines, no puede seguir siendo “un verso suelto en lo que a la estrategia del PP nacional se refiere”. Hasta ahora, la Dirección se lo había pasado por alto porque todos seguían muy de cerca la ‘corazonada’ y en el fondo les interesaba que se obrara el milagro, aunque no se lo creyeran, pero ahora las cosas han cambiado.

Como también han cambiado en su relación tempestuosa con la presidenta regional, Esperanza Aguirre. Obviamente la derrota de Copenhague deja a Gallardón en situación de inferioridad frente a la líder del PP madrileño. Aguirre había mantenido una actitud muy colaboradora en el proyecto de Madrid 2016, pero ahora que ese proyecto ha pasado a mejor vida, también va a poner al alcalde frente a sus contradicciones.

Una situación que, sin duda, va a avivar la tensión existente en torno a la sucesión de Blesa en Caja Madrid, y más ahora que el alcalde ha conseguido que un tribunal suspenda cautelarmente el proceso electoral. Un escenario difícil para un alcalde que volverá de Dinamarca con el ánimo bajo mínimos… “No es ni el momento ni las personas, desde luego yo, para hablar de futuro”, decía él mismo el viernes desde Copenhague. ¿Premonitorio? Quizás.

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Introducido por Reggio

3 octubre, 2009 a las 11:05 am

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España ya no es Europa (ni se le parece), de Federico Quevedo en El Confidencial

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Es el gran éxito, la gran hazaña, de Rodríguez Zapatero: ha conseguido que un país que hace poco más de seis años se había posicionado como una de las naciones más influyentes y una de las economías más prósperas del mundo desarrollado, ahora sea la cola de Europa para todo, en lo económico y en lo político, y curiosamente siga los mismos pasos, en este caso de sumisión y no de colaboración, con la administración Obama que dio el anterior Gobierno con la administración Bush y nos estemos implicando como auténticos cobayas del Ejército Norteamericano en una guerra, la de Afganistán, que no es ni más legal ni más justa que la de Iraq, y para colmo sin que eso suponga ningún tipo de ventaja económica ni trato preferencial hacia España por parte de Washington, como sí ocurrió entonces.

Mantener aquel estatus no era muy difícil, bastaba con hacer las reformas necesarias para que la economía siguiera creciendo y, sobre todo, no se desplomara en una fase baja del ciclo, y congeniar esas reformas con una política exterior huidiza de gobiernos antidemocráticos y dirigida a reforzar la colaboración transatlántica al tiempo que se afianzaba la nueva posición privilegiada en Europa. En lugar de eso, en su primera legislatura Rodríguez optó por la inoperancia en lo económico y el aislamiento en la política exterior, evitando las reformas y estrechando lazos con países muy poco fiables como todos los que orbitan alrededor de la pesudo-democracia del Mono Chávez en Venezuela.

¿Algún cambio en la segunda legislatura? Para nada. Instalados en la recesión, el Gobierno sigue optando por huir de las reformas y se limita a la política de parcheo para salvar una crisis imposible, y si daba la sensación de que tras el cambio de inquilino en la Casa Blanca podía haber algún giro en la política exterior, las últimas giras del ministro Moratinos y la actitud en general de nuestro Gobierno hacía regímenes totalitarios como el cubano ponen de manifiesto que seguimos inmersos en esa misma política de no alineamiento impulsada por Rodríguez hace cinco años, y que nos sitúa al mismo nivel que las naciones más cutres y casposas del escenario internacional.

No solo eso, sino que encima Rodríguez parece empeñado en asemejarse a alguno de los tiranos a los que admira a base de perseguir a la oposición y enjaular a políticos del PP a los que ofrece como carnaza veraniega a las hambrientas televisiones, esposados y violados sus derechos constitucionales, mientras en la misma isla en la que Interior ordena la caza de brujas de políticos del PP, a Rubalcaba se le escapan los terroristas y colocan nuevas bombas en bares y restaurantes. Apoteósico. Espeluznante, diría más bien.

Este país es una farsa, una cuchufleta de feria comandada por un indocumentado incompetente solo obsesionado por su permanencia en el poder, no sea que dentro de dos o tres años se quede sin sus veraneos en el Palacio de La Mareta y tenga que volver a salir en chándal a comprar el periódico en un kiosco de Las Rozas porque a este no le contratan ni para vender pipas, y Sonsoles tenga que volver a hacer largos en la piscina municipal y gorgoritos en el coro parroquial, y por caridad eclesiástica.

El viernes, víspera de la Virgen de Agosto, nos llevamos el nonagésimo disgusto de la temporada estival: Francia y Alemania salen de la recesión mientras España sigue insertada en el peor escenario de decrecimiento. Tiene sentido: mientras en Francia y Alemania han hecho el ajuste vía salarios –por eso a pesar de que sus economías han caído considerablemente, no han sufrido coste en términos de empleo-, la nuestra lo ha hecho en términos de puestos de trabajo y hemos aportado a la UE las mayores tasas de paro.

Y el paro es una auténtica desgracia para una economía porque implica necesariamente una contracción del consumo –como ha puesto de manifiesto, de nuevo, la tasa negativa del IPC en julio- que retrasa aún más el crecimiento. Verán, hace un año encontré aquí en Galicia uno de esos sitios que parecían imposibles: poco –por no decir nada- turismo, playas casi vacías, gente encantadora y buena gastronomía. De las cuatro características, sigue conservando tres, pero las playas ahora están llenas, aunque no de turistas sino de propios, y eso solo se explica porque la gente no se ha ido de vacaciones y se ha quedado a pasar el verano en su lugar de residencia habitual, gente de los pueblos de alrededor, de incluso algo más lejos, que aprovechan las horas de luz de las largas tardes del verano para disfrutar de un rato de sol y playa.

Es solo un pequeño síntoma, pero dice mucho de la tónica general. Y casi todo el mundo tiene miedo de lo que puede venir en otoño. Lo cierto es que mientras en el resto de Europa empieza a vislumbrarse un cierto optimismo por la situación, aquí seguimos instalados en la desesperanza. Pero es lógico porque este Gobierno nos ha conducido a la peor de nuestras pesadillas: la de un país tercermundista que ha dejado de ser el sur de Europa para volver a ser el norte de África.

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Introducido por Reggio

15 agosto, 2009 a las 6:02 am

Un semestre para consolidar el liderazgo… o no, de Federico Quevedo en El Confidencial

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El nuevo año, 2009, no va a ser fácil para el Gobierno, pero tampoco para la oposición. Instalados en una crisis económica de envergadura el Ejecutivo tiene que demostrar que cuenta con mecanismos para hacer frente a la situación, pero el Partido Popular, a su vez, debe convencer a los ciudadanos de que tiene las recetas precisas para salir del atolladero si el Gobierno falla. Y ambos se la juegan en tres citas electorales de vital importancia: vascas (marzo), gallegas (mayo) y europeas (junio).

Mariano Rajoy puede celebrar que 2008 ha sido el año de su ascenso a la independencia. Hasta ahora, era el sucesor de Aznar, pero desde el Congreso Nacional del PP del pasado mes de junio es evidente que su liderazgo se cimenta, precisamente, en todo lo contrario: sino contra Aznar, sí al menos con su disconformidad. Eso le ha permitido ganar enteros ante determinados sectores moderados de la ciudadanía, pero también es consciente de que se ha ganado enemigos por su derecha.

Su liderazgo, por tanto, necesita para consolidarse volver a aunar voluntades en el amplio espectro de sensibilidades que representa el PP. La primera prueba de fuego la tiene que superar Rajoy en las primeras semanas de enero, cuando de a conocer el nombre del cabeza de lista del PP en las elecciones europeas. Si repite Mayor Oreja se entenderá como un gesto hacia sus críticos. Si elige otro candidato, estará enviando un mensaje muy claro: “Aquí mando yo”.

La primera, en la frente

Sea quien sea, solo unos días después, el fin de semana del 23, 24 y 25 de enero, tendrá lugar una Convención, llamada esta vez Encuentro de Usuarios del Foro del PP, en la que se van a presentar a los tres candidatos y en la que Rajoy debe conseguir que su partido encare con ilusión las tres citas electorales de la primavera. En la primera de ellas, las autonómicas vascas de marzo, el PP se plantea un objetivo diáfano: sacar al PNV del ejecutivo foral, con la ayuda del PSE, obviamente.

Basagoiti es consciente de que por sí solo el PP no puede lograr una mayoría, y las encuestas dicen que la victoria se va a dirimir entre el PNV y el PSE. El objetivo del PP es sumar la fuerza suficiente para poder ofrecer a Patxi López su ayuda con el fin de lograr un ejecutivo no nacionalista. Existen dos problemas: el primero, que el resultado del PP no lo permita, y el segundo, que el PSE prefiera pactar, en cualquier caso, con el PNV. De ser así, el PP se carga de argumentos contra los socialistas.

El siguiente paso serán las elecciones gallegas en el mes de mayo. Nadie discute la victoria del PP, aunque la cuestión está en si con mayoría suficiente para gobernar o si, como ocurrió la última vez, la suma de nacionalistas y socialistas lo impide, y por cuanto. Menos escaños que hace cuatro años será una derrota para el partido de Rajoy, y éste empezará a sufrir las consecuencias: el sector crítico le espera en esa primera cita. Un resultado igual, o mejor -que implicaría gobernar-, le permitirá salvar la cara.

Por eso el tiempo que reste entre las gallegas y las europeas de junio será vital para Rajoy. La cita europea es la primera de carácter general desde las elecciones de marzo de 2008, y un examen para el Gobierno en plena crisis. Los sondeos que hoy por hoy maneja el PP le sitúan tres o cuatro puntos por delante de los socialistas, algo que no ocurría desde el año 2004. Rajoy quiere capitalizar una presumible victoria en las europeas, de ahí que su implicación en las tres campañas vaya a ser total.

Las tres cruces del Ejecutivo

Con todo, el camino de las tres citas electorales no va a estar exento de altibajos y de intentos por parte del Gobierno y del sector crítico para provocar tropiezos significativos en la estrategia del PP. El debate sobre el aborto, la eutanasia, y el anuncio del Gobierno de que va a llevar al Parlamento una nueva ley sobre la laicidad del Estado son malas noticias para los estrategas de Génova. A un lado y al otro de la actual Dirección del PP se va a hacer de estos asuntos motivo de fricción.

El Gobierno quiere volver a poner al PP del lado de los sectores más ultraconservadores. Desde el sector crítico y sus ramificaciones mediáticas se quiere utilizar estos asuntos para convencer a una parte del electorado del PP de que éste ha abandonado sus principios. Con un fin: que ese electorado se incline por apoyar la opción de Rosa Díez, UPyD, un partido de corte progresista, antinacionalista, pero partidario del aborto, la eutanasia y de la laicidad del Estado.

La posición del PP es contraria a modificar la actual legislación sobre el aborto, salvo para cerrar las lagunas que ahora permiten que se practiquen abortos ilegales por la vía del coladero del tercer supuesto. Y respecto a la laicidad, el PP considera que la Constitución es suficientemente clara respecto a este asunto y no es necesario ahondar en algo que puede herir susceptibilidades. La tarea de Rajoy es explicarlo y convencer a propio y extraños de que su posición es la correcta. Nada fácil.

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Introducido por Reggio

1 enero, 2009 a las 11:42 am

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En Washington no hay negros, de Federico Quevedo en El Confidencial

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Compruebo, no sin algo de estupor, que mi epístola de la pasada semana ha generado cierto malestar en sectores de la izquierda. De entrada, tienden a confundirte con Zapatero. ¿Será por la Z? Puede ser, pero yo nunca habría empezado una carta Querido Z si se la dirigiera a él, sino que habría puesto Insufrible R, Inaguantable R o, simplemente, R. Pero no desvelemos más de nuestras intimidades. Quiénes somos es cosa nuestra. Z y A, ¿hermanos, primos, simplemente amigos…? Una incógnita que viene bien a nuestros intereses. Pero no es por eso, o no sólo es esa la razón por la que se han sentido molestos. Parece ser que el hecho de poner en evidencia de manera tan cruda los efectos perversos de una crisis económica, que si no es en todo culpa de Rodríguez, sí lo es en parte, y en parte no menor, les ha sentado rematadamente mal, dicho de manera vulgar, les ha jod… sobremanera. Fíjate, querido Z, que creo que la razón no es tanto por el hecho de la crisis –a estos progres, en su mayor parte pijo-progres de visa oro y vida resuelta, les importa bien poco lo que les ocurra a las clases menos favorecidas- porque como consecuencia de la misma su negocio de mentiras se está viniendo abajo. No encuentran clientela a la que engañar tan fácilmente, y todo apunta a que muchos de los engañados en anteriores ocasiones se están dando de baja en número importante.

A veces es necesario algo que sirva de acicate para que la Gran Mentira de la izquierda y todas las demás mentiras que fluyen de ella se pongan en evidencia, y en el caso que nos ocupa ha sido una crisis económica la que ha hecho este trabajo. Y ya que te hablo de la Gran Mentira, déjame que haga mención de algo que esta semana nos ha llenado de dolor a los que luchamos por la libertad en todo el mundo: la muerte de Alexander Solzhenitsin, el hombre que denunció el Gulag, la conciencia crítica de la izquierda, la voz que durante décadas recordó al socialismo que seguía sin pagar precio alguno por sus crímenes. Por eso los socialistas, querido Z, lo odiaban y estos días socialistas de todo el mundo, desde Rodríguez hasta Chávez, celebran su muerte.

Pero la verdad es la verdad. El fascismo tuvo un juicio justo en Nuremberg, y a pesar de eso la izquierda ha conseguido que la derecha liberal y, sobre todo, la conservadora, que poco o nada tenían que ver con aquello, se sigan sintiendo acomplejadas por los crímenes del fascismo. ¿Y la izquierda? La izquierda, querido Z, ha cometido tantos o más crímenes, y peores en número y calidad de la tortura que los que cometió el fascismo y, sin embargo, nunca ha pedido perdón por el modo despiadado y cruel como ha tratado, y trata todavía, al ser humano, y mucho menos se la ha juzgado y condenado por ello. Y, sin embargo, se permite el lujo allí donde puede de dar lecciones de moral y de extender certificados de demócratas a los demás. Eso es lo que llamo, querido Z, la Gran Mentira, de la que fluyen, digo, el resto de las mentiras, porque la izquierda hace del negocio de mentir una empresa provechosa y lucrativa.

La verdad, querido Z, es para la izquierda un mal menor, un accidente. En su haber, la verdad es manipulable, se retuerce hasta que deja de ser verdad y se convierte en su verdad. El otro día tuve a bien echarle un vistazo al blog de la dirigente socialista Elena Valenciano. A mí me parece buena gente, qué quieres que te diga. Creo, incluso, que hubiese sido mejor candidata a ‘número tres’ socialista que la tal Pajín, pero se ve que Rodríguez se deja engañar fácilmente por la mediocridad. Y Valenciano hace méritos. Verás, se me ocurrió leer un post ya algo pasado de tiempo respecto a un viaje que la dirigente socialista hizo a Washington donde tuvo oportunidad de charlar con gente del equipo de Obama –por supuesto, a Obama no le saludaron ni previa donación a la campaña-, y me llamó la atención un comentario que venía a decir algo así como que Washington es la ciudad con mayor porcentaje de gente de color de toda Norteamérica y que, sin embargo, en el centro de la ciudad no se ven negros. En Washington no hay negros. Curiosa afirmación, cuando menos. Me quedé, querido Z, pensando qué habría querido decir Valenciano con semejante afirmación: uno, que era una suerte que no hubiera negros en Washington o, dos, que no había negros por culpa de Bush. La primera me pareció sorprendente, aunque tal y como estaba escrito el post daba lugar al malentendido, así que opté por pensar que lo que pretendía hacer la dirigente socialista era intentar convencer al lector de su post de que Bush es un racista, que Obama es negro, y de que si de Bush dependiera Obama nunca podría llegar a ser presidente por ser negro, y que por eso no había negros en Washington, porque Bush es malo malísimo y los ha enviado a todos a Guantánamo bajo sospecha de conspiración terrorista –esta última aportación la hago yo, pero supongo que en el fondo es lo que le gustaría decir a Valenciano-. Yo no sé qué ciudad visitó la señora Valenciano, pero en Washington hay más negros que en el Congo. Y se olvida del pequeño detalle de que la segunda de a bordo de la Casa Blanca, la mano derecha de Bush, es una señora llamada Condoleeza Rice que es mujer… y negra. Muy racista el tipo, ¿no opinas lo mismo, querido Z?

¿Ves lo que te digo? Nada es como es, sino como la izquierda quiere que sea. Hace un año sacaban a pasear a De Juana y Rodríguez decía que era un hombre de bien, y hoy no saben qué hacer para devolverlo a la cárcel de la que nunca debió salir. El problema, Z, es que tenemos unas leyes obsoletas y, sobre todo, un Código Penal heredado de la transición en el que el centro-derecha se dejó avasallar por una izquierda impetuosa que obligó a claudicar al poder y aceptar la filosofía maligna de la reinserción social en lugar de la lógica del delito-castigo. A lo largo de los años se han ido poniendo parches para evitar algunos excesos como este, sin que la Justicia pueda evitar que un malnacido como De Juana acabe en la calle en edad de seguir matando, cuando debería de pasarse el resto de su vida entre rejas.

Es hora, querido Z, de cambiar la ley, pero de hacerlo de arriba abajo, y eso requiere un consenso previo por parte de los dos grandes partidos y yo, francamente, no lo veo, Z, no lo veo, porque no creo que esta izquierda radical y extremista se haya bajado de la burra de la reinserción social y haya comprendido que determinados delitos exigen un castigo proporcional y que, es más, hay crímenes para los que nunca un castigo impartido por los hombres será suficiente para hacer pagar la deuda que quienes los cometen contraen con la sociedad. Pero, por intentarlo, que no quede. ¿Ves, Z? Todo son mentiras, o medias verdades, pero nunca la verdad en estado puro. Y quieren que no reconozcamos la crisis… ¿Sabes? El otro día se ahorcó aquí un hombre joven, de unos treinta y tantos, porque no podía pagar sus deudas. En el PSOE local querían denunciarlo porque eso dejaba en muy mal lugar a Rodríguez… Menos mal que el juez no aceptó a trámite la denuncia. ¡A quién se le ocurre suicidarse en el País de las Maravillas de ZP! Por cierto, desde que llegué, querido Z, todo va bien. No sé cómo pasaré la cuesta de septiembre –que es peor que la de enero-, pero intentaremos aprovechar estos días que sabe Dios si podremos repetir dentro de once meses… Al menos, aquí, no hay tangas de leopardo. Pero recuérdame que no deje de contarte lo de Pepiño, sí, José Blanco que, según las malas –o buenas- lenguas locales, se está haciendo una urbanización en la Isla de Arosa. Blanco, metido a promotor…, promete ¿eh? ¿A que te pongo los dientes largos, Z?

Atentamente,

A.

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Introducido por Reggio

9 agosto, 2008 a las 8:41 am